Panamá tiene una nueva embajadora de la belleza de la mujer panameña, Rosa María Hernández, una santeña de 22 años, quien portando ya su corona de "Señorita Panamá", aseguró que su triunfo se hizo efectivo por la fe que tiene y por eso se lo dedicó al Dios Todopoderoso, por ser la fortaleza de su gran logro.
Pero fuera de toda la alegría que reinó al final del evento, hubo algunos que no sintieron el mismo entusiasmo dentro del certamen, y no es precisamente por estar inconformes con los resultados, sino más bien porque lo que debería ser un espectáculo cómodamente apreciado, se convirtió en una espiral de complicaciones.
¿Por qué? Pues, luego de tanto conocer a fondo a las candidatas del evento de la belleza nacional, los periodistas fuimos recibidos en el Teatro Nacional con una "tremenda sorpresa", pues en lugar de ver la gran final en vivo y directo, lamentablemente todos tuvimos que conformarnos con ver todo lo que sucedía sobre el escenario, a través de dos pantallas de televisión dentro de un salón del renovado teatro y sin posibilidad alguna de que los fotógrafos pudieran hacer su trabajo y capturar buenas imágenes.
Pero la poco atención no sólo se limitó a los comunicadores solamente, sino también a los dueños de las agencias de modelos que estaban participando, se vieron en la necesidad de acompañarnos en aquel lugar, ya que desde sus palcos reservados, tampoco podían apreciar nada.
Lamentablemente no podemos describir el evento con mayores detalles, pues a través de las pantallas, no se vive la esencia de una ceremonia tan importantes como esta.