La tarde hípica inglesa se convirtió en el día de las mujeres. Apenas se abrieron las puertas del Hipódromo Royal Ascot, empezó un desfile de hombres con sombreros de copa y mujeres con vestidos color pastel, sombreros espectaculares y zapatos de tacón de aguja transformando el escenario.
En un mundo donde cada vez se acostumbra más vestirse de forma casual, los ingleses marcaron otra vez la pauta y el glamur, celebrando el "Día de las damas", en la tercera jornada de las carreras de caballos de Royal Ascot. La cita anual por excelencia del mundo hípico, excéntricos sombreros y jet-set ingleses, arrancó con una serie de advertencias de los organizadores para que sus visitantes respeten la vestimenta exigida y así evitar ser expulsados.
El tradicional encuentro, que se desarrolla en el poblado de Ascot, en el Berkshire (sudeste), desde hace casi tres siglos, es uno de los favoritos de la reina Isabel II, y una de las más preciadas de la aristocracia inglesa, junto con la regata de Henley y el festival de ópera de Glyndebourne.