Son tres personajes que han marcado época en sus distintas facetas y cuyas muertes han resonado en todo el mundo.
La desaparición de Jerry Lewis, el pasado 20 de agosto en Las Vegas, a los 91 años, recuperaba la figura de este peculiar comediante que dejó una gran producción cinematográfica entre los años sesenta y setenta.
Un mes después de la muerte de Lewis, se ha conocido que el genial cómico decidió dejar fuera de su testamento a sus hijos y se supone que los beneficiarios de su herencia serán su segunda esposa, Sandee Pitnick, una bailarina con la que se casó en 1983, y la hija de ambos, Danielle, nacida en 1992 y quien ha trabajado como representante de su padre en los últimos años.
"Intencionalmente excluí a Gary Lewis, Ronald Lewis, Anthony Lewis, Christopher Lewis, Scott Anthony Lewis, y Joseph Christopher Lewis y sus descendientes como benefactores de mis bienes, siendo mi intención que no reciban los beneficios mencionados", se lee en el testamento de Lewis que realizó en 2012.
Cooper Hefner
"Mi padre vivió una vida excepcional e impactante como un pionero de los medios y la cultura y una voz líder en algunos de los movimientos sociales y culturales más significativos de nuestros tiempos".
Con estas palabras se despedía de su padre, a través de Twitter, Cooper Hefner, el hijo del fundador de Playboy, Hugh Hefner, fallecido el 27 de septiembre a la misma edad que Jerry Lewis, 91 años.
Tras la muerte del creador de la afamada revista, parece que Cooper será el encargado de llevar las riendas del imperio que dejó su padre, en el que ya trabajaba desde 2016.
Cooper, de 26 años, es el pequeño de los cuatro hijos de Hugh Hefner, nacido de la relación con la modelo y actriz Kimberly Conrad.
El patrimonio de Hugh Hefner, estimado en cerca de 40 millones de dólares, será repartido entre sus cuatro hijos –Christie, David, Marston y Cooper-, según publica la revista US Weekly, además de la Universidad del Sur de California y una serie de organizaciones benéficas con las que siempre colaboró el viejo Hugh.
Francois Bettencourt
Hasta el 21 de septiembre, Liliane Bettencourt era la mujer más rica del mundo, según la revista Forbes.
Fue en 1992 cuando esta tomó la decisión de repartir su fortuna entre su hija, que obtuvo dos tercios de sus acciones en L'Oréal, y sus dos nietos, que recibieron un tercio. Bettencourt, que siguió teniendo una voz fuerte en el imperio cosmético hasta 2012, se guardó el derecho al usufructo de esas acciones hasta su muerte.
Una fortuna que a la difunta Liliane le acarreó más de un problema. Madre e hija han litigado en los últimos años por las personas de quienes se rodeó la dueña de L´Oréal y que, para Françoise, pretendían aprovecharse de su debilidad mental y beneficiarse de su fortuna.