Aunque Los Versos del Capitán fue un poemario anónimo durante muchas ediciones, Neruda lo terminó en la isla de Capri y fue publicado por primera vez en Nápoles, el año de 1952, durante su destierro en Italia, pero lo presentamos antes que otros libros anteriores ya que abordamos el tema del amor en la obra de Neruda en la entrega pasada comentando sus Veinte Poemas De Amor y Una Canción Desesperada.
El tema del amor está presente, mucho o poco, en la mayoría de los libros que componen la obra poética de Neruda. Se observa claramente que mientras en los primeros libros el amor es una experiencia dolorosa, en los últimos es una experiencia plena de placer.
Pero tanto en una como en otra el poeta evoca la mujer amada acentuando su devoción sexual por su cuerpo: "Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos", exclama el poeta en su primer poema de los Veinte; libro "doloroso", según su confesión.
Esto significa que la poesía amorosa de Neruda no sólo la distinguirá el sufrimiento, sino su acentuado erotismo, expresado en un lenguaje conversacional, directo, enriquecido poéticamente con imaginación y buen gusto.
(ver versos en la página D7 del diario impreso)
Así lo dio a conocer Lexzayra Ramírez, jefa del departamento de Mitigación de Viviendas en Riesgo.
Explicó que cuando la titular del MIVI, Balbina Herrera inició su administración, encontró más de 400 edificios en la ciudad que estaban en riesgo y que requerían atención inmediata, ya sea por su vieja data o por la falta de mantenimiento.
Ramírez señala que al momento de hacer las investigaciones en estos sitios se ha encontrado "de todo".
Recientemente la ministra Herrera declaró a los medios de comunicación que "el problema con esos caserones es que viven muchos extranjeros indocumentados".
Sólo en el último incendio de la calle 18 de El Chorrillo, de las 19 familias afectadas, cinco eran de nacionalidad extranjera.
Además, Herrera fue categórica al señalar que estas barracas se han convertido en "guarida de delincuentes", pues ellos son quienes se han apoderado del territorio y han hecho que impere el código del silencio.
Para las personas que se interesan en salir de esas barracas, el MIVI trabaja en programas de acompañamiento social, pero las autoridades aseguran que esta labor no puede ser realizada solamente por la institución.
Por su parte, Ramírez fue clara en que "debe ser una acción interinstitucional en donde también aporten su apoyo la Policía Nacional, el Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Salud, entre otros".A las personas que viven en esa situación no se les cuestiona en lo absoluto, lo que se trata es de persuadirlas y convencerlas de que "merecen mejores opciones de vida", tal como se explicó.
A Aledaido Rojas, encargado de la oficina de seguridad del área de Balboa también le preocupa la seguridad. "Hay estructuras con más de 80 años de antigüedad que siguen ocupadas", advirtió.
En su opinión, lo que debe hacerse es que una vez el Ministerio de Vivienda (MIVI) declare la condena de una casa, se debe desocupar de inmediato.
Rojas cree que no pagar alquiler, agua ni electricidad son otras de las razones por las que los residentes prefieren no mudarse.
Las casas condenadas son "trampas de muerte". La mínima acción de la naturaleza podría significar una tragedia, sin embargo, hay quienes deciden seguir desafiando a la muerte.
Se trata de estructuras que carecen de las mínimas medidas de seguridad para albergar a una persona, tal como señaló el capitán Eustorgio Márquez, subdirector de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Dijo que estos inmuebles, cuyas estructuras son de madera, no reúnen las condiciones para ser habitadas.
"Estas casas no son seguras y representan un peligro para sus habitantes", reiteró Márquez, al tiempo que señaló que cuando se produce un conato de incendio es fácil que estos lugares hagan combustión.
Por esto, es necesario que se tomen las medidas de seguridad pertinentes para evitar accidentes.
En este sentido, Márquez sostuvo que las personas que todavía residen en los vetustos caserones deben evaluar el sistema eléctrico, el uso de llamas como fósforos, velas y el uso de equipos electrodomésticos, a fin de prevenir incendios y afectar a terceros.
Reconoció que la condición social impide muchas veces que estas advertencias hechas por el Cuerpo de Bomberos de Panamá se cumplan, pues existen "irresponsables que no extreman las medidas de seguridad".
Son estos ciudadanos los que ponen en peligro su vida y la de sus familias.