Algunos de los lienzos de Miki Fábrega en su serie “Dystopia”, parecen extenderse y no tener fin, gracias al espacio y protagonismo que le da el artista al blanco en algunas de sus obras.
La serie “Dystopia”, un trabajo experimental del pintor y publicista panameño, permite que el blanco sea el punto intermedio entre el colorido explosivo de la belleza natural que busca sobrevivir, y la belleza subjetiva y a veces irreal o víctima de la sociedad.
Fábrega busca demostrar en su propuesta pictórica, que tras el color blanco, no todo lo que se refleja es bueno ni todo lo que ella esconde es malo.
El color en las manchas abstractas de Fábrega tampoco significan destrucción del todo. Los mismos buscan su lugar en el lienzo, el cual muchas veces los humanos en nuestra sociedad no le permitimos. No le damos un significado ni aporte en nuestras vidas. No todo lo bello en el arte es hiperrealista, parece ser lo que el publicista examina en su obra.
Sus cuadros arrojan un colorido que hace “de las suyas” entre lo figurativo y lo abstracto, cuyo legado y función está dentro del mundo moderno, pero con criterio más analítico.