Es sorprendente observar a Lucy Pereda, a quien no le calculamos menos de 50 años. De no equivocarnos con respecto a su edad, no podemos menos que decir que es simplemente bella. Cubana de nacimiento, pero con gran parte de su corazón en Puerto Rico, a donde emigró desde muy pequeña y en donde vio nacer a sus hijos, muestra la misma inteligencia que proyecta.
Pereda, quien hoy se siente mucho más enriquecida por las experiencias que ha ganado a través de su vida, es de la filosofía de que cada edad tiene su encanto. "Yo no puedo pretender lucir como cuando tenía 15 años ni vestir de esa manera".
Para ella, el mejor secreto de belleza de toda mujer es ser honesta consigo misma, mirarse al espejo y reconocer los atributos más positivos para realzarlos. Aquellos que no sean los más favorables hay que disimularlos. "Ese es el mejor secreto", asegura.
bbbRESALTANDO SUS OJOS
Obviamente lo más hermoso que tiene Lucy Pereda es su rostro, en el que procura resaltar sus ojos. Para esto utiliza colores neutrales y no necesariamente los colores de moda porque a esta "hay que tomarla con pinzas" y ser selectiva con ella.
"No porque algo esté de moda, nos quedará bien. Por eso hay que empezar de adentro hacia fuera y preguntarnos cómo somos. Sólo así sabremos si algo nos quedará bien". Para mantener la figura, esta reconocida presentadora de televisión procura comer sin grasa, aunque confiesa que de vez en cuando comete sus pecados.
"Hay que regirse simplemente como lo hacemos con el presupuesto económico... cuando hay excesos, restringirnos un poco más". Pero además de una dieta libre de grasas, Pereda también recomienda los ejercicios. Cuenta que personalmente se dedica a hacer una hora de rutina tres veces por semana.
222 Madre de dos varones y una chica entre las edades de 31 a 27 años, antes que hablar de cómo conserva su belleza, prefiere decir que la juventud está en el interior, y es que asegura sentirse igualmente joven que cuando tenía 25 años.
En la misma incluye pesas y caminatas, aunque también tiene una entrenadora personal a la que siente, le ha ayudado muchísimo. Pero además de los ejercicios, Lucy Pereda se cuida mucho de lo que come.
Según la periodista, su desayuno consiste más o menos en una media toronja acompañada una taza de café con leche descremada, una tostada a la que le aplica saborizante de mantequilla, pero eso sí, sin nada de grasa. Advierte que de vez en cuando, esta puede variar por un huevo duro. En cuanto a la hora del almuerzo, indica que debe comer ligero porque de lo contrario se pone muy pesada. Por esta razón se come un tazón de requesón "cottage" sin grasa, pero acompañado de abundante fruta.
Ya en horas de la tarde, se toma un jugo de tomate o un café, mientras que para la noche se come una porción de proteínas pequeña, pero eso sí, otra muy grande de vegetales hervidos, a la que le añade nuevamente saborizante de mantequilla o queso parmesano "sin grasa".
No obstante, un detalle muy importante no podía pasar por alto en cuanto a la belleza de Lucy Pereda. Teníamos que preguntarle si esta se debía a la naturaleza o al bisturí. Ante la pregunta, Pereda respondió: "Sí, me hice una pequeña cirugía en el cuello hace muchos años porque obviamente es una de las primeras zonas que empieza a ponerse flácida".
Sin embargo, la veterana presentadora negó haberse retocado los ojos, pero advirtió que si en su momento se hace necesario, lo hará. "No encuentro nada malo en que uno trate de buscar una solución para seguir viéndose joven; el hacerse una cirugía no es diferente a teñirse la raíz del pelo...es la misma cosa".
Pero una pregunta sí que era supremamente obligada...¿La nariz de Lucy Pereda es producto de una cirugía? "¡No!!!...La nariz es mía", respondió al cuestionársele sobre la perfección de la misma y agregó con una amplia sonrisa,"puedo mostrar fotos de cuando era chiquitita".
Lucy Pereda revela sus secretos de belleza
Quién no recuerda a una hermosa Lucy Pereda, de larga cabellera lacia y cobriza, y un rostro tan fino, en el que más que todo sobresalen unos enormes ojos que oscilan entre el castaño de la miel y el verde del mar.