El cantante mexicano Luis Miguel, que se encuentra en Santiago para ofrecer dos conciertos, salió de juerga el miércoles por la noche, comió mariscos, vació diez botellas de vino junto a un grupo de acompañantes y se entretuvo escuchando a Julio Iglesias.
Así lo revela hoy la prensa local, que ha seguido a distancia los pasos del artista, que en otras visitas a Chile casi ha estado recluido en su hotel y en sus escasas salidas se desplaza rodeado de guardaespaldas y no recibe a los periodistas.
Según dijo un testigo de la parranda al diario "La Tercera", Luis Miguel y cinco acompañantes estuvieron hasta las cuatro de la madrugada en el restaurante "Aquí está Coco", famoso por sus especialidades marinas.