ELLA sí sabía quien era el loco de los tiros. Sabía del grito que hizo despertar sobresaltados a los moradores del barrio en la madrugada.
Ella sí sabía por qué los carnavales no empezaban con todo y que medio Panamá estaba listo para celebrar. Sólo ella fue testigo de muchas vivencias que cada uno cuenta a su manera.
"Miraron hacia la calle y vieron cómo huían, en calzoncillos, los policías".
"Desapareció el dios Momo. Hubo que pagar su rescate para poder iniciar el primer carnaval capitalino".
"El ´cuartito oscuro´ era la cueva predilecta de la muchachita, y de Drácula".
Ella, la 37A de Avenida Central es la que habla. Sí, la narradora. La casa que cuenta su historia. Y con ella la de muchos. Del Panamá de ayer.
Cuenta de todo un poco. Anécdotas jocosas, tristes, preocupantes.. Que no pasarán de largo. Como tanta gente que vio pasar frente a sí ese caserón. Desde famosos viajeros que pernoctaban por el Casco Viejo en el Hotel Central en las primeras décadas de la República hasta políticos criollos que entre esos maderos entretejían ideales y visualizaban un Panamá próspero.
Estadistas como el Dr. Belisario Porras. Sí, el presidente, quien le contó hace años a Madelag relatos que salen a la luz en "La casa cuenta su historia".
Vivencias cotidianas, pregones, añoranzas, clamores. De eso y más hay en esta novela donde la casa es la relatora.
El cuarto libro de Madelag, su primera novela.
"¡Raspa´os de fresa con gorro de leche condensada!" era el pregón de los vendedores, mientras empujaban sus carretillas por la ruta de los rieles del tranvía. De eso da cuenta la casa.
Al escuchar el relato de la casa pareciera uno estar viendo al vendedor de raspa´os. Y saboreándolos. Para refrescarse en un caluroso día de verano en el tropical Panamá de los años mozos de la patria.
"Y el Dr. Belisario Porras arengaba a las masas desde los balcones de la casa de la Avenida Central-37 A", la que al contar su historia hila con ésta la de la Nena.
La nena que apenas entró en ella sintió que era bien acogida y por eso se rehusó a que la nana la tomara de las manos mientras subía las escaleras.
"¡No me voy a caer!", insistía. Se sintió segura. Protegida. Amiga. Había "rapport" entre ella y la casa.
En Madelag, "surge la historia desde siempre".
Repite: "En mí surge desde siempre, porque valoro mucho lo que es la unidad familiar y creo que eso no debe perderse".
Y es que, se equivocan quienes piensan que los objetos son cosa inerte.
"Las paredes de madera de cada una de esas casas está recogiendo todas las vivencias de los seres que la habitan y que cuentan lo que ellos están experimentando. Así como lo que ´ven´. Las maderas sienten y ven porque son hechas de la misma tierra. De ese polvo, que es también el nuestro. Con el que Dios nos creó". Ese es el secreto que nos confió Madelag. Y, en ATLAPA, en la IV Feria Internacional del Libro, en el Pabellón 109 de Piggy Press podrán conocer más secretitos de fuentes de primera mano, porque "La casa cuenta su historia".
Madelag le cede la palabra a la casa # 37 A
En "La casa cuenta su historia", hay muchas anécdotas y un clamor porque se respete al viejo barrio y la vida.