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Madre e hija unidas por el corazón


Tener hijos biológicos se ha convertido casi en una obsesión para madres y padres, sin tomar en cuenta que ya existen muchos niños que necesitan amor, cariño, atención y educación.
Al ser consciente de esta realidad, la doctora María Eugenia Martínez decidió compartir su corazón y amor de madre con Ana María, una niña que llegó a su hogar en condiciones y circunstancias muy especiales.
Su encuentro fue hace 10 años, hoy Ana María tiene 12 y es una niña aplicada, educada y sociable. Aunque María Eugenia ya tenía a Sabrina, su hija biológica que actualmente tiene 20 años, al llegar Ana María a su hogar asumió la responsabilidad de ser una madre para ella y toda la familia la apoyó en su decisión.
Desde entonces, tiene dos hijas a quienes ama, cuida y trata de darles la mejor formación y educación posibles. La orgullosa madre aclara, que su hija no es adoptada. "Ella sabe que tiene su mamá biológica, pero que no podía cuidarla y atenderla y por eso ella está conmigo. Ella es mi hija y yo soy su madre de corazón".
Agrega que decidió hacerla consciente de esta realidad, porque piensa que sería traumático para ella crecer ignorándolo y después enterarse.
Ana María se considera muy afortuna de tener dos mamás y que la vida la haya llevado a una familia con hermana, primos y abuelos que la quieren mucho.
Para ella María Eugenia es su mamá y como tal está pendiente de ella a cada paso, igual que de su hermana Sabrina, sentimientos que son recíprocos.
La madre cuenta divertida que Ana María la cela hasta con Sabrina. Cuando Sabrina se le recuesta y ella la ve, de inmediato corre a hacerla a un lado y cuando María Eugenia regaña a Ana María Sabrina de inmediato sale a defenderla.
"Como hermanas se divierten y comparten a pesar de la diferencia de edad. De igual forma, también se pelean, pero viven pendiente una de la otra", señala la madre.
Al preguntarle a María Eugenia si ha pensado en lo que puede pasar en esta relación cuando la niña crezca, muy segura sostiene que Ana María al igual que Sabrina son libres de elegir su destino cuando tengan la capacidad de hacerlo. "Los hijos no son propiedad privada de los padres. Los padres son responsables de darle amor y formarlos, pero ellos son libres de decidir su destino", señala la madre frente a sus dos hijas.
De acuerdo con María Eugenia, la oportunidad de acoger a un niño que lo necesita no debe ser desaprovechada, porque compartir le hará sentir mejor consigo, tendrá el amor del niño y así contribuirá con hacer una mejor sociedad y Dios también le dará su recompensa.


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139336
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América