Variedades

Mamá al volante y en todas direcciones


Estar al volante durante dos años como taxista le ha enseñado a Celia Yanis de Gómez cosas que no se aprenden ni en la Universidad ni dentro de las oficinas refrigeradas donde había trabajado antes. Ella laboró 17 años en el IFARHU y 5 en el Registro Público. Tiene 45 años de edad, se graduó en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía. Está próxima a titularse de Relacionista Pública.
Se siente contenta de su buena disposición para el trabajo, cualidad que caracteriza a muchas mujeres y no siente de manera alguna que su faena le reste méritos. "Es un trabajo honesto", manifestó. En la vida, de hecho, hay que estar preparadas para todo, analizó y dice que: "Verdaderamente, cuando uno inicia en el trabajo por primera vez en la vida, uno piensa que de acuerdo a la productividad, allí va a echar raíces. Pero, en Panamá no se respeta ese tipo de estabilidad en el funcionario". Le consta, pues ha sido objeto dos veces de despidos laborales por razones políticas. En la primera ocasión, cuando se quedó desempleada comenzó a trabajar como distribuidora de comida en oficinas: ella misma cocinaba, distribuía y cobraba. Así fue conociendo la ciudad y esto constituyó una ventaja, porque, cuando, otra vez quedó desempleada hace dos años contempló la posibilidad de trabajar como taxista con el cupo de taxi de su papá (el No. 7035). Y, hela allí que disfruta su trabajo, se organiza y el tiempo le rinde el doble. Aparte de que, es su propia jefa, decide su horario y puede dedicar mayor tiempo para su familia.
Como mujer precavida, cuando ella intuyó que podrían despedirla en el Registro Público por haber, como sindicalista, defendido los derechos de varias decenas de trabajadores/as despedidos/as injustamente (acudió a la Procuraduría Administrativa y a la Defensoría del Pueblo), al punto de que fueron reintegrados/as a sus puestos, ella pidió a su padre el taxi y comenzó a sondear el terreno. Ella entraba a las 8:30 de la mañana a la oficina, pero salía a las 6:00 a.m. de su casa y entre este tiempo y la hora de entrada tomaba algunas carreras. Igual hacía un par de horas después de terminar de laborar. Así que cuando perdió el empleo esto no la tomó de sorpresa. Ya sabía qué hacer para sacar la cuenta y conocía la ciudad.
Como ella tenía un salario bueno, se autoexige y dependiendo de lo que quiere ganar, trabaja con tesón hasta que saca la cuenta, los gastos de gasolina y su ganancia.
"Me siento satisfecha a pesar de que me destituyeron, valió la pena. La mayoría de mis compañeros están trabajando y no los destituyeron. Mi caso está en la Corte y esperemos que a nivel legal haya justicia".
Celia opina que "como taxista si uno sale dispuesta a trabajar, consigue". Ella ha salido a trabajar en todos los horarios y siempre le ha ido bien. Tiene tres hijos: Uno de 27 años que estudia en la Universidad Tecnológica de Panamá, una hija de 23 años que se acaba de graduar de Administración de Empresas y otro de 18 años que estudia en el IPT Don Bosco. Tiene 28 años de estar casada.
Expresó que en sus trabajos anteriores en oficinas ella hacía lo mismo, "dar lo mejor de mí para abrirme paso, igual que como profesional en un volante. Antes trabajaba con una computadora, atendía público. Ahora también brindo un servicio público, trabajo con una máquina, el automóvil, y soy dueña de mi tiempo y mis horarios me dan ventaja. Soy, orgullosamente profesional del volante".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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