El título de este artículo pudiera hacer pensar que nos referiremos a las madres que por dedicarse a la crianza de sus hijos/as dejaron sus estudios inconclusos y ahora, creciditos/as éstos/as, los retoman. Encomiable este interés de dedicarse al máximo a ver crecer sus hijos/as y plausible también este interés por superarse, por lograr otras metas. También tienen derecho a pensar en ellas y a no siempre andar postergando el darse oportunidades. Pero, sin embargo, no dedicaremos este espacio a ello. Como verán a continuación enfocaremos en otro asunto no menos importante.
Estamos casi a medio año escolar y sin embargo al ritmo que va éste, hay que ocuparse de cómo andan los/las muchachos/as en clases y en conducta, porque más vale prevenir que lamentar. De nada servirán reprimendas, amenazas y preocupaciones tardías.
Es deber de los/las estudiantes estudiar sin necesidad de que padres, madres, maestros/as, profesores/as, adultos en general tenga que estar diciéndoselo y correteándolos/as para que hagan las tareas, sean puntuales y demuestren buenas maneras. Pero, sabido es que un buen número de alumnos/as deja para última hora todo o tiene poco interés por los asuntos escolares y van a la escuela casi obligados/as, es necesario entonces que los padres y las madres de familia estén pendientes de las tareas y trabajos escolares para que los/las guíen. Préstese atención, para que les orienten sobre cómo estudiar, cómo investigar, cómo ordenar el material de forma que les sea más fácil y agradable el aprendizaje y no lo vean como un trago amargo.
Creemos que es pertinente que mamá y papá se percaten de que les hacen un gran daño si hacen las tareas por ellos/ellas, porque entonces el proceso de aprendizaje será un engaño y a la larga son sus hijos/as los/las perjudicados/as, primero porque se acostumbrarán a la mentira y deshonestidad y segundo porque no aprenderán y creerán que la norma es el "juega vivo".
Este alertar a padres y madres de familia sobre el rol que les toca jugar en los años de estudios de sus hijos en esta relación hogar-escuela obedece a varios hechos: hay muchos/as que dejan para última hora velar porque sus hijos/as tengan un buen rendimiento académico, los/las docentes irrresponsablemente o inconscientemente atiborran de tareas a los/las estudiantes al punto de que despiertan en ellos/as un sentimiento de rechazo hacia los temas o asignaturas o bien son adultos quienes terminan haciéndoselas, si no es que entre los/las propios/as estudiantes se las copian.
Me atrevo a comentarles respecto a algunas cosas esenciales que creo deben enseñar a sus hijos/as para facilitarles el estudio:
Disciplina en cuanto a que cuando se estudia hay que evitar toda distracción, olvidarse del teléfono, celular, TV, computadora, A consultar el diccionario, El hábito de la lectura.
Finalmente, madres, padres, hermanos/as, saquen tiempo para seguir de cerca el desempeño escolar de sus hijos/as, de esta forma podrán no solamente guiarles sino también ir conociéndolos/las más, cómo piensan, cómo exponen por escrito sus ideas, cómo se organizan para hacer sus tareas y también ir descubriendo juntos/as la vocación de éstos/as.
Periódicamente y no únicamente cuando les mandan citaciones del colegio, cuando entregan los boletines o cuando hay festividades familiares en el plantel, escriban notas a los/las docentes preguntando sobre cómo les va a sus hijos/as o visiten el plantel. Están en su derecho de saber qué tipo de educación reciben sus hijos/as, ya sea que los tengan en colegios públicos o privados. De esta forma demostrarán que la escuela no es sólo asunto de maestros y estudiantes, sino también de padres y madres de familia y de la comunidad en pleno que se interesa por la calidad de la formación de su niñez y juventud.