Hace sólo unas semanas, la popularísima agrupación mexicana Maná, logró hacer feliz, como nunca antes, a un chico panameño, de 13 años de edad, de nombre Derick Jeram Valle Casís, quien padece una enfermedad poco común, llamada "degeneración olivo ponto cerebelosa" y cuyo máximo deseo era simplemente conocer a la popular banda de rock y fotografiarse con ellos.
Aunque pareciera simple, concretar el deseo resultó una gran odisea, de acuerdo a fuentes, nada menos que de la "Fundación Pide un Deseo", que desde hace dos años se la pasó tras la pista de los rockeros, movidos por el propósito de hacer realidad el deseo número 49 de la fundación, que sólo le cumple deseos a niños con enfermedades terminales, como Derick. "Algunos se salvan, pero muchos no, por ello es tan importante cumplirles lo que piden", se explicó.
Maná mantiene una agenda complicadísima, con conciertos, giras, entrevistas, el lanzamiento de su nuevo disco compacto "Maná Unplugged" y en fin, localizarlos fue un enredo que tuvo un final feliz, porque aunque sus asesores no le habían comunicado nada sobre lo del deseo del niño, una periodista panameña, Haydee Tuñón, se lo hizo saber en medio de una conferencia en Miami, frente a medio centenar de periodistas de todas latitudes. Una vez los artistas estuvieron bien enterados de lo delicada de la situación y lo importante que era para el niño, conocerlos, procedieron a darle una cita: el 28 de julio en Houston, un día antes de la fecha de uno de sus shows.
La Fundación, "más rápido que inmediatamente", se encargó de los detalles del viaje, reservó pasajes, habitaciones en el hotel, el mismo donde se hospedó la banda mexicana, arregló cada detalle logístico, con la idea de hacer del evento, un momento realmente inolvidable. Y así fue.
Derick Jeram es un niño que nació normal, pero se le detectó una deficiencia en un gen aproximadamente a los cinco años de edad, que lo produjo pérdida del equilibrio y que degeneró en una enfermedad que le causa daños irreversibles y avanza en forma progresiva, disminuyendo sus posibilidades de vida, día a día.
Con ese diagnóstico en contra, el niño ha vivido junto a sus padres, Pablo y Yolanda, y sus cuatro hermanos, en la urbanización Santa Elena, desde donde han viajado a países como Cuba y Estados Unidos, en busca de tratamientos para su mal, pero sin mayores resultados.
Sin embargo, Derick desarrolló un increíble gusto por la música, en especial el rock en español, toca la batería desde muy pequeño y entre sus artistas preferidos citó a Vilma Palama e Vampiros, Enanitos Verdes y sobre todo, Maná, quien siempre ha sido su banda predilecta, escucha sus discos, lo enloquecen sus videos y soñaba con tomarse algún día, una fotografía con ellos.
Así fue que aquel 27 de julio, la Fundación Pide un Deseo le envío una limosina a su casa para recogerlo y llevarlo al aeropuerto internacional. El chico viajó junto a sus padres en "primer clase" por Copa-Continental Airlines, donde el trato fue especialísimo y la tripulación lo invitó a conocer la cabina de los pilotos. El niño fascinado, a penas lo podía creer.
En Texas los recogió una voluntaria de la fundación, que los llevó al hotel, que les dio la estadía como cortesía y donde prácticamente la emoción no dejó dormir a Derick, ansioso porque sabía que al día siguiente, conocería a sus ídolos del rock.
Y así fue. El cuarteto mexicano fue llegando a su habitación uno por uno. El primero en llegar fue Alex y así paulatinamente se encontraron todos, Fher, Juan y Sergio, llenando de felicidad al pequeño fanático panameño. Allí estaban todos, estrechándoles las manos, comprobando que eran de carne y hueso y que llegaron especialmente para conocerlo.
Derick estaba tan emocionado, que poco atinaba a hablar, pero sí se mostró muy preocupado por que sus padres les estuvieran tomando las fotos que tanto anhelaba. Lo cierto es que no sólo lo fotografiaron, sino que también aquel momento fue grabado en video para la posteridad.
Una de las mayores interrogantes del pequeño era saber por qué Fher lleva el cabello largo y el artista le contestó simplemente, que porque el encanta llevarlo así. La interacción con el grupo fue tan cálida, que los mismos artistas le pidieron que se quedara un día más, para que pudiera asistir al chequeo de sonido, previo al concierto.
Ni cortos ni perezosos, los padres y el niño accedieron a tan atractiva solicitud, que no sólo se quedó en el chequeo de sonido, sino que incluso los invitaron al mismo concierto y en sitio preferencial, como invitados especiales.
Fue tanta la distinción que la banda mexicana le brindó a Derick, que en medio del show le dedicó una canción, "especial para un niño que ha venido desde Panamá para vernos. Derick ésta es para ti", dijeron los artistas antes de interpretar el tema: "Dónde jugarán los niños".
A su regreso a Panamá, nos informan que el niño no ha dejado pasar un día, sin ver el video, el fiel testimonio de que su sueño fue una bella realidad.
Pero ese fue sólo el deseo número 49 de una fundación que nació en Estados Unidos en 1980 y que se ha expandido por el mundo en 20 países, con el ánimo de llevar felicidad a niños entre tres y 18 años de edad, que tengan alguna enfermedad terminal, tengan su vida en peligro o estén en el lecho de muerte.
Hoy, 24 de agosto, la Fundación Pide un Deseos se dispone a hacer realidad el deseo número 50 en Panamá. Esta vez se trata del niño Máximo Abrego, de diez años de edad, proveniente de Peña Blanca en Chiriquí, que sufre de Anemia Aplásica y su máximo deseo es "tener muchos juguetes y una piñata", por lo que en conjunto con Children Restaurant, Cataplum y la Fundación de Amigos de Niños con Leucemia y Cáncer, le celebrarán una pequeña fiesta, al cumplir un año de vivir en la Sala de Pediatría Hemato Oncología del Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social.
Y es que la Fundación Pide un Deseo no para en su afán de complacer a los niños con enfermedades terminales. El domingo 19 de septiembre cumplirán cinco años de haber hecho realidad su primer deseo en Panamá, en aquella ocasión, un cumpleaños en McDonalds para el famoso niño Luciano Salinas, que vivía en el Hospital del Niño y que falleció hace sólo unos seis meses.
Realmente es maravilloso poder llevar alegría a niños cuyas vidas se extinguen, esos niños convalecientes, que en medio de sus horas y minutos contados, olvidan su agonía y disfrutan de ese "algo" que siempre habían deseado y no lo habían podido tener. La Fundación Pide un Deseo se esfuerza por poder satisfacer a la mayor cantidad de niños posibles y en Panamá acaban de cumplir el deseo número cincuenta. ¡Enhorabuena y que vengan muchos más!