Año tras año, el 14 de mayo es esperado con ansias en la Maternidad María Cantera de Remón del Hospital Santo Tomás. Esa fecha, en que las damas del Círculo Interamericano de Mujeres, CIM, celebran su aniversario, hay un grupo que acude con un mensaje de amor, esperanza y regalos para un bebé varón y una bebé mujer.
El primer niño y niña que nazcan ese día ya tienen asegurada sendas canastillas. Esa ropita es el producto del esfuerzo y cariño de las damas del CIM.
El comité especial que va bordando con entusiasmo durante todo el año para el 14 de mayo, lo conforman principalmente señoras de edad avanzada, con habilidad para la confección de prendas de vestir y muy buen gusto, porque la ropita es hermosísima y de excelente acabado.
En EDAD de ORO tuvimos la oportunidad de verlas arreglando las prendas que iban a regalar este año. Se nos olvidaba señalar que además de las dos canastillas ellas donan 80 paquetes con camisitas, sabanillas, baberos y otra ropita de primera necesidad para los y las bebés. Y regalan también a las Damas Voluntarias del Hospital del Niño para que a su vez las donen a madres humildes cuyos bebés son atendidos allí.
Estas damas del CIM son todas profesionales. Como hormiguitas trabajan organizando los paquetes y disfrutan de la satisfacción de dar un poco de alegría a personas menos privilegiadas que ellas. A todas las que preguntamos qué las motiva a participar en esta actividad, indicaron que el placer de compartir, les permite mantenerse activas y ponen en práctica ese talento para bordar que tienen, a la par que la pasan muy bien trabajando juntas por una noble causa.
Entre este grupo de damas de los años dorados, benefactoras de las madres humildes del HST podemos mencionar a Teresa de Caldwell, Auristela de Fasano, Marina Moreira, Susana Farupt, Athiná Vrajópulos, Angela de Gualde, Berta de Zeballos y Mariela de Ruíz. Pero son más, algunas cuyos nombres escapan a la memoria, pero no sus rostros alegres mientras acomodaban la ropita para formar los paquetes de ropita.
La mayoría tiene entre 5 y 20 años de ser parte del Círculo Interamericano de Mujeres. Pertenecen al Comité de Costura y saben sacarle partido a esta habilidad porque a cada cual los bordados les quedan más hermosos. Definitivamente, tienen manos de hadas y bordan con amor. Tienen un corazón de oro.