La plancha se debe limpiar siempre cuando esté desenchufada y fría. Para los modelos con suela de aluminio, bastará con limpiar la suela con un paño húmedo o esponja y un detergente suave.
No usar abrasivos, vinagre, limpiadores fuertes ni fibras que puedan rayar la plancha.
Llenar el tanque de agua y colocar la plancha con la suela hacia abajo sobre una parrilla en una superficie resistente a la humedad y al calor. Soltar el botón de vapor hasta quedar en posición superior y esperar que el agua comience a salir a través los orificios de vapor.
En el caso en el que haya que eliminar restos de materiales sintéticos se debe calentar la plancha a temperatura mínima, desconectar la salida de vapor y frotar la base con una vela.
Las planchas están disponibles como un producto de consumo a precios asequibles.
La mayoría de los procesos de planchado se realizan sobre tablas de planchar.
Se han inventado prendas permanentemente lisas para evitar el trabajo de planchado. Para ello, se combina poliéster resistente a las arrugas con algodón respirable. La prendas que se planchas más habitualmente son pantalones, faldas, blusas, camisas y camisetas.
Lino: 230 °C
- Triacetato: 200 °C
- Algodón: 204 °C
- Viscosa: 190 °C
- Lana: 148 °C
- Poliéster: 148 °C
- Seda: 148 °C
- Acetato: 143 °C
- Acrílico: 135 °C
- Licra
- Spandex: 135 °C
- Nailon 6.6: 135 °C