Por lo anterior, nos pusimos a meditar acerca de una serie de aspectos que es útil tener en cuenta cuando de la crianza de los/las hijos se trata. Ojalá cumplan su objetivo, especialmente para quienes se estrenan como mamás.
Aprenda a leer el llanto y el pañal de su bebé: Así podrá saber si llora por hambre, porque está mojado/a, tiene frío, quiere que lo/la tomen en brazos, tiene cólicos, etc. Y, en el caso del pañal, podrá saber si tiene algún problema (diarrea, estreñimiento, infección).
Aprenda a usar un termómetro, a brindar primeros auxilios, lleve un buen control de las vacunas y otros aspectos relacionados con la salud de su hijo/a y tenga a mano los teléfonos del pediatra, salas de urgencia, farmacias, familiares o amigos/as que en un momento dado le puedan tender la mano en una emergencia.
Tenga la paciencia de Job porque los/las niños/as hacen y dicen cosas que usted ni se imagina, porque tienen gran inventiva y...todo el tiempo del mundo.
Nunca deje al niño/a sin respuestas a sus preguntas por más "cómicas", "raras", "ocurrentes", "ilógicas" que le parezcan. Recuerde que tiene una curiosidad infinita y que es perseverante, así que, calma y busque ayuda para contestarle cuando no sabe cómo responder por ejemplo si le pregunta cosas como: "¿De qué color es Dios?", "¿Por qué los gallos no ponen huevos?", "¿Por dónde le entra el agua al coco?", "¿Por qué los peces no se ahogan?".
Háblele siempre con la verdad, no permita que la mentira se entronice en su vida. Los malos hábitos son difíciles de erradicar.
Mantenga alejados productos (insecticidas, medicamentos, productos de limpieza, cosméticos) y objetos (tijeras, cuchillos y otros objetos punzantes, planchas calientes, pailas, botones, agujas, alfileres) con los que pudiera hacerse daño.
Disponga de espacio en su agenda y tiempo en su vida para disfrutar de la compañía de sus hijos/as.
Demuéstreles su afecto con besos, abrazos y acciones que pongan de relieve que ellos/as le importan, que son especiales, únicos/as y quiere que sean hombres y mujeres de bien.
Sepa que los niños/as no son adultos/as en miniatura. Esfuércese por ganarse su respeto y admiración.
Discipline con amor a sus hijos/as: ni los/las sobreprotega ni los maltrate.
Sea un modelo digno de imitar, rija su conducta por una buena escala de valores, donde haya concordancia entre lo que predica y lo que practica.
Aprenda a comunicarse en el lenguaje de los/las niños/as y adolescentes, para ello desarrolle empatía con ellos/as e interésese sinceramente por sus asuntos.
Sea una buena consejera, orientadora e interlocutora. Sobre todo, escúchelos. Sea su amiga.
Sea alegre, demuestre iniciativa, disfrute estar con gente de todas las edades y culturas.
Los radioescuchas del programa dominical matutino "Estampas Colombianas", a cargo del periodista Hernán Posada, en Radio Caracol Panamá, pudierons seguir de cerca el reencuentro de Lucía y Darío, luego del drama que les tocó vivir y que los marcó para siempre.
Sólo Dios sabe si alguna vez Darío de Jesús Barrios y su madre Lucía estuvieron cerca uno de la otra en San Blas. Ella, como parte de un grupo que visita comunidades pobres enseñando valores en incontables ocasiones visitó Ustupu, principalmente, y él, solía navegar desde Colombia a las islas por asuntos de negocios.
"Yo miraba en la bahía y cada hombre joven que veía pensaba "ese puede ser mi hijo". Sabía que tu padre hacía comercio con los indígenas", dijo Lucía a su hijo por teléfono, en una conversación en que se quitaban la palabra porque querían decirse tantas cosas que guardaron en su alma, corazón y mente por casi medio siglo.
"Conocerla era mi mayor anhelo, quería llamarla mamá, desde muy niño ese fue mi deseo, desde que tuve conocimiento de que Angela no era mi madre". Así dio Darío la bienvenida a Lucía. "Me parece que es usted un ser humano muy noble, hijo. No sé si merezco ser llamada mamá. Yo no me he olvidado de ti nunca. Y desde que tuve la desfortuna de ponerte en manos de tu padre oraba por ti todos los días para que tuvieras qué comer, para que no pasaras frío. Yo no te voy a pedir perdón. Yo creo que Dios es el único juez y ese juez conoce mejor que yo y que tú las circunstancias y ya a él le tocará juzgar el valor de nuestros pasos. Quiero decirte que tienes dos hermanas bellísimas", fueron algunas de las cosas que Lucía le dijo a Darío de Jesús.
Para Lucía y Darío de Jesús la vida comenzó otra vez el domingo 13 de octubre. Ya Lucía se puede quitar la coraza y dejar de llorar por dentro, ya puede volver a reír...la arruga del alma de su alma queda resuelta.