Jorge Ricardo Halperín, periodista argentino con una vasta experiencia en este campo, compartió recientemente con periodistas de radio, prensa y televisión, sus amplios conocimientos en el género entrevista a través del seminario taller “La entrevista: un arma de doble filo”, convocado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP).
“El Panamá América” conversó con Halperín, quien actualmente es el director editorial de “Capital Intelectual”, empresa en donde se editan las revistas “TxT” y “Le Monde Diplomatique”, además de conducir el programa radial “Mirá lo que te digo”, transmitido en Argentina a unos 200 mil oyentes.
Adicionalmente, Halperín trabajó por dos décadas en el diario “El Clarín”, rotativo con mayor venta en Argentina, dirigiendo el suplemento cultural y la sección de Opinión.
Para este brillante periodista, laborar en ese diario representó hacerlo en el medio más grande de información en Argentina, más que los mismos canales de televisión y radio, debido a que llegó tener 700 periodistas.
“Es trabajar en un lugar que te da un protagonismo notable porque en su mejor momento llegó a vender 600 mil copias por día, y un millón de ejemplares los domingos, día en que yo publicaba mis entrevistas... Sólo un 10% que las leyera, eran nada menos que 100 mil personas”.
Según Halperín, en su caso, era tener que escribir para una audiencia muy masiva luchando contra la tendencia de convertir a la información de actualidad en lo máximo porque siempre le ha gustado ver qué queda debajo de la última noticia.
Es por esto que buscando más allá de la epidermis de la actualidad, practicó los reportajes de tipo científico, intelectual y cultural, pero admite que trabajar en “El Clarín” y demostrar que en ese medio tan masivo podía tener mucha repercusión con ese tipo de periodismo, era todo un reto.
“Aún admitiendo que si pasaban un millón de personas por mi publicación y sólo leían 100 mil, era una oportunidad fantástica de llegar muy lejos... Era sobrevivir a las características duras de una maquinaria enorme, además de luchar y tratar de imponer un tipo de periodismo distinto, con más reflexión y profundidad, en un medio que naturalmente no parecía propicio para ello”.
Pero aún así lo logró, no obstante un día sintió que su ciclo en “El Clarín”, que había sido muy productivo y próspero, ya estaba cumplido, por lo que al recibir la propuesta de hacer otro tipo de trabajo, decidió irse. “No veía un horizonte de desarrollo para mí, era como que el techo ya estaba muy bajo”.
En su experiencia periodística, Halperín ha entrevistado a más de 500 intelectuales, entre ellos a los premios Nobel de Literatura, José Saramago y Gabriel García Márquez, a Ignacio Ramonet, a Humberto Eco, a los escritores Carlos Fuentes y Juan Goitisolo, al filósofo Norberto Bobio, y al intelectual influyente del gobierno de Tony Blair, Anthony Guidens, entre muchos otros.
De acuerdo con Halperín, en el plano cultural la entrevista puede ser un disparador de debates. El entrevistador puede recoger a través de personajes con solvencia intelectual, ideas que movilizan a la sociedad.
En su caso particular, este periodista busca que la entrevista sirva de nexo entre un personaje muy inteligente que normalmente no es conocido por públicos masivos.
“Es una tarea fantástica, es una tarea de animador cultural la que hace el periodista, movilizando a públicos que de otra manera no accesarían a esa información... Yo quiero ser un puente entre este mundo complejo y aparentemente inaccesible, y la comprensión de un público masivo, en el cual a lo mejor logro que consulten un libro... Eso es una función social muy valiosa”.
Pero no podíamos conversar con este destacado personaje sin conocer su opinión en cuanto a la crisis social y económica de Argentina, país al que evalúa como “un enfermo convaleciente”.
“Se está empezando a recuperar, pero la caída es tan fuerte que la recuperación que experimenta es muy débil y con un horizonte limitado, se está recuperando, sí, pero esa recuperación aún no puede ser espectacular”.
De acuerdo con Halperín, en estos momentos existe un sentimiento de esperanza en cuanto al nuevo presidente argentino, Néstor Kirchner, de quien asegura ha demostrado un gran coraje, y quien en el plano político se ha atrevido a remover parte de la corrupción en distintas entidades. “Demostrando un grado de dignidad que hace tiempo no veíamos en el poder en Argentina, se abren esperanzas muy elevadas”, opinó Halperín.
Como parte de la conversación con “El Panamá América”, el periodista explicó adicionalmente cómo ha afectado a los argentinos la imagen negativa del futbolista Diego Armando Maradona.
Según Halperín, los argentinos siempre han tenido una especie de mirada sobre sí mismos gigante, se han visto con una suerte de pueblo elegido y que está destinado a grandes cosas, quizás con un exceso de autoestima y narcisismo, de creerse un pueblo muy especial, más allá de la realidad.
“En ese sentido, Maradona encarnó la ilusionada sospecha argentina de que somos extraordinarios, y es por eso que cuando sale un personaje extraordinario que cautiva al mundo por su talento excepcional, se sienten representados por él y ésto llega a ser la confirmación de que somos especiales... Los argentinos sí tienen cualidades especiales, pero se creen más de lo que son”.
Explica que al ser la historia de Maradona no sólo de ascenso, sino de una caída brutal, terrible y de degradación, en donde el héroe se desvió y entró en la droga y en la decadencia personal, se convirtió en un experiencia dolorosa para los argentinos, de contemplar su propia decadencia.
“Si Maradona era quien probaba que los argentinos éramos especiales, su caída no hace más que demostrar que los argentinos estamos en decadencia, encarna lo mejor y lo peor del sentimiento argentino y por lo tanto hoy, que vive en Cuba, es casi un deseo para ellos que esté allá, porque no quieren verlo caer más”.
Halperín señala que además de la caída de Maradona, los problemas socioeconómicos también han afectado a sus coterráneos.
“Los argentinos que se creían como un pueblo especial, de golpe se han hundido en la miseria, la decadencia y la corrupción, mirando su caída... Es como un tango que empieza diciendo “Hoy vas a entrar en mi pasado” y culmina con la frase “Mirá lo que quedó”, porque fue glorioso y luego entró en la decadencia.