Con un escenario de un blanco impoluto, la última colección de Marc Jacobs ha llegado cargada de referencias, de punk y de dramatismo. El gótico asentado sobre zapatos- fue una de las claves del .
Las sudaderas y los lunares acapararon una buena parte del desfile y la maestría de su juego con las proporciones vuelve a ser protagonista; chaquetas y abrigos enormes que equilibran plataformas de más de 20 centímetros de altura.

El plato fuerte del espectáculo fue Lady Gaga. La cantante desfiló con un abrigo gris con apliques de piel y una blusa blanca con lazada al cuello. En el Sofía Coppola o Emily Ratajkowski, entre otras muchas caras conocidas, vigilaban atentas sus pasos.
Marc salió a saludar enfundado en un traje negro y con su camiseta de apoyo a la campaña de Hillary Clinton, reversionada a los tonos oscuros que imperaron en esta última colección.