La diva entre divas Mariah Carey parece haber dejado a un lado sus impresionantes tacones y ajustadísimos vestidos para meterse en la piel de una asistente social en la película Precious.
Al parecer, Lee Daniels tenía tanta fe en los dotes actorales de Mariah Carey que cuando la ganadora del Óscar, Helen Mirren, se retractó de interpretar a una trabajadora social desagraciada y sensata, le pidió rápidamente a la cantante que tomara cartas.
El reto de un director
Pero Daniels era consciente de que al contratar a Mariah Carey la actriz, también estaba contratando a Mariah Carey la diva, con un séquito de maquilladores, asistentes, publicistas y otros parásitos que le restaría a la superestrella la energía que quería ver emanar de ella en su mordaz drama “Precious”. Así que le dio el papel, con una exigencia muy especial: dejar a la diva en casa. “Si te apareces con el más mínimo rastro de maquillaje”, recuerda haberle dicho, “tendré una (actriz de) reserva”.
Al poner su fe en Daniels, Carey finalmente le demostraría a la crítica que su formidable talento va más allá de su voz. Hasta ahora ha recibido elogios por su trabajo en la cinta, que se estrena el 6 de noviembre en Estados Unidos.
Las conquistas de una diva
La cantante aparece así, con un sencillo traje de chaqueta, en el largometraje de Lee Daniels sobre la tortuosa vida de una adolescente maltratada por su madre y violada por su padre. El filme ha tenido muy buena acogida en todos los festivales por los que ha pasado.
Lo más importante para Carey es que el papel la ayudó a librarse de algunas de las inseguridades que no sólo entorpecían su actuación, sino su vida.
"Tenía que quitarme capas de glamour para dar credibilidad al papel", aseguró Carey. “Si hubiera aparecido como lo hago en la vida real habría ido totalmente en contra del espíritu de la película", aseguró.
“Esa fue una experiencia tan liberadora para mí”, dijo Carey en una entrevista reciente. “Al hacerme lucir tan mal (Daniels) me sacó la capacidad de jamás sentirme cohibida, y ese fue un regalo que él me dio”.
Tras pasar años luchando por alcanzar un ideal, en su vida personal y en la música, Carey, de 39 años, está aceptando las imperfecciones de su vida, actitud resumida en el título de su más reciente álbum, “Memoirs of an Imperfect Angel” (Memorias de un ángel imperfecto).
El productor Tricky, responsable de éxitos como “Umbrella” de Rihanna, fue uno de los principales escritores y productores del disco, junto con The-Dream dice que Carey “le dice a la gente: No soy este ángel perfecto”.
“Tiene canciones con sexo y cosas como esas que aluden a temas que no había tocado antes”, revela.
Adiós a los rumores
Por si fuera poco, la actriz recientemente participó en el programa de Oprah Winfrey y cansada de tener que desmentir una y otra vez los rumores de crisis que surgen en torno a su matrimonio con el rapero Nick Cannon, quiso demostrar lo bien que marcha su relación con su marido dedicándole en público tiernos besos y abrazos.
Mariah y Nick no dudaron en mostrar lo mucho que se aman ante la mirada de la reina de la televisión estadounidense y de los miles de fanes que abarrotaban Central Park, en Nueva York, donde la artista presentó su nuevo álbum.
Nick es su esposo de casi año y medio, el actor y productor Nick Cannon. La pareja se casó tras haber salido un poco más de un mes, y pocos tomaron en serio su unión al principio.
Eso, en parte, porque Carey le lleva 12 años a Cannon y porque parecían provenir de mundos distintos. Cannon era visto como un astro adolescente gracias a su trabajo en Nickelodeon; Carey una superestrella ganadora de múltiples premios Grammy y una de las artistas más rentables de la industria.
“Nick es un hombre realmente compasivo, muy único, quien sin importar las diferencias que existan entre nosotros ha sido una mano amiga para mí como ser humano y como esposo”, expresó. “Siento que ya no soy yo misma, y no importa con quién estaba, siempre me sentía sola”.