El centenario de Marlene Dietrich convertirá hoy a su Berlín natal en epicentro de homenajes a su "ángel azul", una diva glacial de sexualidad ambigua, que presumió con altivez prusiana de odiar a los alemanes.
La capital germana tratará de zanjar la reconciliación pendiente con la única estrella de dimensión "hollywoodiana" que ha dado Alemania, cien años después de aquel 27 de diciembre en que vino al mundo Marie Magdalene Dietrich, en el barrio de Schoeneberg.
La tumba de Marlene en el cementerio de Friedenau será escenario hoy de un homenaje, la parte más institucional del cómputo de exposiciones y retrospectivas surgidas en el centenario, a veces en busca del ser humano y otras para perpetuar el culto al mito.