Variedades

Martes 13: "Ni te cases ni te embarques..."


Desde niño se nos han inculcado una serie de situaciones o creencias con consecuencias buenas o malas para nuestras vidas o la vida de los que nos rodean. Se les conoce como supersticiones. La práctica de estas creencias nos ha llevado a confirmar unas cosas y desechar otras, aunque la mayoría de las veces se ha podido comprobar que esos temores no son más que el producto de la falta de conocimiento.
Nadie se escapa a las supersticiones, son como una sombra en nuestras vidas porque aunque no creamos 100% lo que por ahí se dice, siempre queda algo de temor que nos hace dudar si son o no reales.
Es por ello que aún en nuestros días, a poco tiempo de entrar por la puerta de un nuevo milenio, nos encontramos a diario con múltiples de estas supersticiones que a muchos no dejan vivir en paz.
Para no ir muy lejos, escuchamos que para el Viernes Santo nadie debería bañarse en la playa o río porque se convertiría en pez; y que no se debía trepar árboles porque el que lo hace se convierte en mono; además, algunas abuelas inculcan a sus nietos que deben hacerse la señal de la cruz antes de bañarse, como si el símbolo los estuviera protegiendo de algo extraño.
Y así, a lo largo de nuestros días, descubrimos para nuestro asombro- tantas y tantas supersticiones que no nos alcanzarían los días de vida para cumplir con todas.
Para muestra un botón: Cruzar debajo de una escalera por supuesto que según los supersticiosos, trae mala suerte, al igual que abrir un paraguas en el interior de la casa, mientras que para que la visita se vaya, se debe colocar la escoba hacia arriba y si lo que quiere es que la fortuna le sonría, tome los billetes de la lotería y embárrelos de azúcar.
Existe una gran cantidad de supersticiones que se tejen alrededor de la lotería. Otra es la que dice que los billetes se deben doblar con los números hacia afuera, si lo hace al contrario, nunca jugarán. También dicen los expertos "loterilógolos" que cuando se sueña con determinado número hay que comprarlo por tres sorteos ininterrumpidamente. Entre tantas creencias también se dice que cuando un billetero nos da el cambio y se cae alguna moneda, las posibilidades de salir premiado son mayores.
Por otra parte, hallar un trébol de cuatro hojas es indicio de felicidad, triunfo y buenas cosas. Así que si lo siembra en su casa, imagínese lo que podría suceder.
Qué decirle de andar con un sólo zapato, ¡ni se le ocurra!, que es malo, lo mismo que si canta una lechuza. Si frente a usted pasa un gato negro también le achacan malas cosas, al igual que siete años de mala suerte si se le rompe un espejo. Si lo mira un bizco o se encuentra con alguien discapacitado, es buena suerte si la persona es del sexo opuesto al suyo.
Otras supersticiones indican que si usted está con el período o está embarazada no invente andar haciendo pasteles, que la masa no crece.
Ponerse la ropa al revés espanta a las brujas y si se le derrama sal o azúcar esto también trae consigo un significado. Soñar que se muere es más bien un buen augurio.
Por otra parte, cruzar los dedos trae buena suerte, al igual que coleccionar búhos, patas de conejo y herradura.
Si cuando reparten el vino le toca el último poquito, quiere decir que usted se va a casar.
En la casa muchísima gente supersticiosa recurre a una gran cantidad de artilugios para atraer la suerte. Tal es el caso de quienes siembran una planta de sábila para alejar los pensamientos negativos de quienes los visitan, otros colocan espejos en la entrada para repeler los malos espíritus, un adorno chino de color rojo para que lo malo se quede afuera.
Es común también tener una escoba exclusivamente para el patio, así nada de lo malo que hay afuera entrará a la casa; de igual forma, para los supersticiosos, echar basura de la calle al tanque de la casa es malo para la suerte y jamás se debe caminar descalzo fuera de la casa "por si las moscas".
Qué hablar si un pájaro o mariposa negros merodean la casa. Se piensa que la muerte está rondando a un miembro de la familia. Y si en la cocina se riega la sal, se dice que habrá peleas.
Hay quienes aconsejan colocar una imagen de San Miguel Arcángel en las puertas de la casa para evitar los malos espíritus y la de San Antonio de Cabeza para conseguir novio.
Parece que estas supersticiones han trascendido de generación a generación. Así podemos escuchar a las abuelas decir "no metas un cuchillo al fuego, porque esto trae peleas entre familias", mismas que son repetidas por sus hijas e hijos y quién sabe hasta por los nietos. Pero ¿qué hace ligar una situación como esta a un hecho trágico?, ¿será acaso que la coincidencia repetida en varias ocasiones, terminó por convencer a la gente de los efectos que producirían algunos actos realizados por ellos mismos?. La respuesta no la sabemos, no obstante, habrán quienes creen todo lo que se les dicen "con los ojos cerrados".
Si usted es uno de ellos, no olvide entonces que "en martes o viernes 13, ni se case ni se embarque ni de su casa se aparte".


fecha edicion
old id
61026
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América