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Masaje sensual: un delicioso despertar de los sentidos


En mi humilde opinión, una de las condiciones necesarias para casarse o tener una relación de pareja debe ser saber tocar. Si, aunque parezca increíble, hay personas que no saben hacerlo; o te rozan tan suavemente que te producen cosquillas o te estrujan como si fueras masa para hacer pan. En el medio de estos dos extremos está la mayoría de nosotros, quienes a base de ensayo y error tenemos nuestro propio estilo táctil que no es siempre efectivo.
El contacto físico es fundamental para el bienestar emocional. Estudios científicos han probado que nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos y nuestro entorno, estimula el desarrollo físico e intelectual de los niños, elimina la sensación de miedo y soledad, entre muchos otros beneficios. ¿Quién luego de un estresante día de trabajo rechazaría un buen masaje? Muy pocos.
Hoy nos referiremos a la clase de toque que enciende, estimula y sensibiliza, el que nos da una mejor comprensión de nuestro cuerpo y todo el placer que podemos recibir. De acuerdo al libro "Masaje Sensual" de la autora Beatriz Carrocera, un masaje sensual requiere un ambiente libre de interrupciones y desorden. Aromatizado, siempre y cuando a tu persona especial le agrade, y con una luz tenue e incitadora.
Luego de un relajante baño, que bien puede compartirse, extienda sobre la piel de su pareja aceite o una crema que no sea de rápida absorción. Mantenga la calma, lo que ve tal vez le resulte excitante, pero ya habrá tiempo después para lo que se está imaginando, primero es el masaje.
Empiece por las manos. Recorra con el pulgar el espacio entre los tendones de los dedos. Masaje con movimientos circulares la palma y el dorso de la mano. Estire cada uno de los dedos con suavidad. Siga con los brazos; pase suavemente la mano por todo el brazo, de arriba abajo. Si su pareja tiene mucho vello aplique más crema o aceite y procure quitarse anillos que puedan ocasionar dolorosos tirones.
A continuación, reconozca las facciones del rostro de su pareja con la yema de los dedos, este roce le indicará el camino a seguir. Haga una leve presión en la frente con la palma de su mano, coloque las manos a ambos lados de la barbilla y deslícelas hacia arriba. Friccione las sienes con las yemas de los dedos mientras la palma se apoya sobre la cabeza del "masajeado". Ponga en movimiento las yemas de los dedos sobre toda la cara. No olvide las orejas, haga pequeños círculos con el índice y el pulgar y dibuje su contorno y su parte trasera.
Sigue el cuello. Primero toque el cuello y los hombros de su pareja para que se acostumbre al calor de sus manos, luego presione con las yemas de los dedos de arriba hacia abajo, escriba pequeños círculos con una ligera presión, después de todo, no queremos lastimar ese área tan delicada. Agarre suavemente la cabeza y estírela con delicadeza. Haga un champú en seco, recorriendo todo el cuero cabelludo.
Ponga las manos con los dedos hacia arriba en la parte baja de la espalda, una a cada lado de la columna, deslícelas hacia arriba como yendo para el cuello, presione firme y constantemente. Baje por los costados con los dedos abiertos. Al final recorra con movimientos ondulantes de las yemas de los dedos todas las vértebras de la columna.
Los grandes músculos de las pompis agradecerán un enérgico masaje realizado con los puños. Amase con fuerza y gire la muñeca de izquierda a derecha y viceversa. Si prefiere las palmas de las manos, describa movimientos circulares por toda la zona. Si hace énfasis en la unión de las nalgas con la piernas y la ingle el efecto es muy excitante.
Ya a estas alturas tu pareja te pedirá que no te detengas y tú le complacerás. Para masajear el pecho colóquese detrás de la cabeza del objeto de su afecto. Colóquele sus brazos hacia arriba para dejar expuesto todo el tórax. Con las manitas engrasadas caliente el pecho recorriendo todo el área. Los movimientos deben ser suaves y largos. Haga círculos con los dedos en la clavícula, los hombros, el costado y las costillas con un ritmo constante y relajado. Termine con varios movimientos circulares en el pecho.
Con las manos abiertas y presionando para no hacer cosquillas, acaricie el vientre desde la pelvis hasta las costillas. En las piernas, el movimiento debe ser ascendente del tobillo a la ingle. Concluya su acto de amor mimando los pies de su amado/a, pase los pulgares desde los dedos hasta el tobillo.
Cuando usted da un masaje es importante mantener en todo momento el contacto con la piel para que quien lo recibe pueda concentrarse en las sensaciones que le producen las caricias.
No debemos confundir el masaje sensual con el masaje erótico, del que hablaremos en otra ocasión. Nuestro objetivo primero debe ser brindar bienestar y disposición para el intercambio de emociones y propiciar un clima de intimidad. Lo que resulte luego de este generoso intercambio de energía lo dejo a su imaginación.
Ilang-Ilang: Olor dulce y potente que ayuda a mitigar tensiones sexuales. Rosa: Profundo y delicado, voluptuoso y sensual, excitante y calmante. Usado en algunas disfunciones masculinas y femeninas.
Jazmín: Floral e impetuoso, tiene efectos euforizantes y de aumento de la seguridad en personas ansiosas, frías o tensas. Madera de sándalo: Persistente y dulce. Alivia la tensión y estimula el deseo sexual.
Mandarina: Juvenil, fruta, con un toque ácido. Vigoriza y despierta los sentidos. Incienso: Ayuda a concentrarse y a disfrutar de las caricias.
Bergamota: Alivia el estrés, vivifica y relaja los músculos. Neroli: Relajante y calmante. Provoca, según los entendidos, oleadas de voluptuosidad.
Una mezcla reconocida por sus efectos en los centros del placer es una gota de aceite esencial de jazmín, una gota de rosa, una gota de bergamota y dos gotas de sándalo, por cada 10 mililitros de aceite básico. Tenga precaución al usar los aromas cítricos, pueden causar fotosensibilidad y mancharnos la piel al exponernos al sol.


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114068
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América