El emperador Akihito de Japón cumplió 77 años y aunque no se la esperaba, “la princesa triste” apareció. Masako lleva más de seis años encerrada en el Palacio Imperial.
No se había vuelto a ver a Masako, de 47 años, desde el pasado 11 de octubre y ha reapareció muy sonriente en el balcón del Palacio Imperial de Tokio.
La Princesa triste, como la han bautizado los japoneses, se recupera poco a poco de su síndrome de depresión a causa de su dificultad para adaptarse a la vida de palacio y a las fuertes presiones por no haber tenido un varón, un Heredero al Trono de Japón, según difundió la corona en 2004.