Para proteger las manos de las agresiones externas como el frío, el calor, el jabón, el polvo, entre otros agentes, se recomienda usar siempre limpiadores en gel para lavarlas o incluso jabón hipo alergénico.
Una vez que estén limpias aplica una crema humectante para evitar que se resequen y agrieten, pues las manos siempre están visibles y como se usan para todo se debe tener más cuidado del que posiblemente se les da.
Una mascarilla natural y económica para el cuidado de las manos consiste mezclar un limón, una naranja y miel. Luego combinar todo en un envase hasta que quede concentrado, úntalo en la palma de las manos dando masajes en forma circular. Se debe dejar por 10 minutos.
Agobiadas y presionadas hasta el extremo, cargan con el deber de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, acierto y puntualidad, siendo además responsables directas de sus nietos o hijos adultos no emancipados.
En algunos casos extremos llega a producirse el síndrome de la abuela esclava, un cuadro clínico de difícil diagnóstico, pues quien lo padece presenta síntomas de enfermedades comunes, aunque éstas no responden a tratamientos convencionales.
Todo esto provoca en la abuela un sufrimiento crónico y un notable deterioro de su calidad de vida.
Este síndrome se produce por agotamiento consecutivo a estrés o sobreesfuerzo físico y emocional crónicos, sobre todo en relación con las responsabilidades propias de una ama de casa en ejercicio activo.
La coexistencia de otras enfermedades adelanta la aparición de manifestaciones clínicas y las agrava.
El síndrome de la abuela esclava fue descrito y estudiado por el doctor Antonio Guijarro Morales, cardiólogo, profesor de la Universidad de Granada, en el libro de igual nombre.
En su obra, el autor reseña e ilustra con varios ejemplos reales esta forma de enfermedad "frecuente y grave, potencialmente mortal".
Lamentablemente, este síndrome es habitual en muchas sociedades, constituyendo una de las más extendidas pandemias sufridas por las mujeres en el siglo XXI.
Y es un hecho que en cada familia hay, hubo o habrá una abuela esclava, por lo menos.