En diversas ocasiones, no es la materia en sí lo que se rechaza, sino a quien tiene la responsabilidad o el privilegio de impartirla en cualesquiera nivel del sistema educativo y lo hace con desgano, represión, utilizando el miedo o la intimidación.
Tenemos que, algunos docentes, en su afán de cumplir con el programa, enseñan de lleno la materia dejando de lado, el preámbulo enriquecedor y necesario de: ; ya sean, las preguntas, las actividades motivadoras, el aclarar dudas o conceptos erróneos, en fin, introducir el análisis, la reflexión, la duda, que despierten el afán de investigar lo que no se conoce, y saber que adquirir este conocimiento y aprenderlo es una riqueza que prepara para enfrentar los problemas de la cotidianidad del quehacer humano. Tales como: el manejar un automóvil, un scooter, bicicleta, etc., comprar y prepara los alimentos, al salir de paseo, al caminar, al subir o bajar de peso, al alimentarse de manera saludable, al manifestar sus opiniones, al practicar cualquier deporte, al trabajar.
Analicemos el por qué en cada una de estas actividades está implícita las Matemáticas.
Esta no es una apología a la materia (no lo necesita) sino el establecimiento del derecho que posee ella de ser ponderada, estimada, considerada, valorada, para que sea asimilada la esencia de su proyección en la vivencia del ser humano o sea lo que designamos como aprendizaje.
Sin embargo, para poder llegar a la ponderación y reconocimiento del valor fundamental de las Matemáticas, debemos remontarnos a las experiencias de cómo hemos encarado, en cada uno de los distintos niveles, el ámbito de las Matemáticas.
"Enseñar con amor, asegura el aprender".
Es fundamental tener buenos apuntes y los ejercicios bien corregidos.
Leer, comprender y memorizar la teoría. Apuntarse lo que no se entienda para preguntarlo a padres, compañeros, profesores..
Hacer de nuevo todos los ejercicios hechos en clase sin ver la solución . Cuando hagamos cada uno, comprobaremos si está bien. Si no se hizo bien, repetir hasta que salga ( y hay que entender lo que se hace). Pregunta siempre al profesor lo que no entiendas. Para eso está el profesor.
Si ves que con esto no es suficiente, pedir al profe que te indique qué otros ejercicios puedes hacer o busca en el libro entre los que no se han hecho en clase, o en otro libro de texto de un amigo, por ejemplo. Es conveniente que al menos tengas las soluciones para comprobar.
Si aún así no llegas a aprobar o lograr la nota que te propones, puedes pedir a tus padres que te pongan un profe particular.
El profesor particular debería servir para encontrar y solucionar lagunas que tengas y para reforzarte poniéndote más ejercicios. Jamás que te haga los que te ponen en clase. Si tu no estudias, la tarea del profesor particular no alcanzará para que apruebes.
Usa una silla cómoda pero no demasiado.
La iluminación ha de ser buena y por la izquierda (si eres diestro).
Estudia en tu habitación. No en la cocina, ni en el comedor. Si no tienes sitio en casa buscate una biblioteca cercana.
No se estudia con música. Solo puedes escucharla cuando hagas tareas rutinarias que requieran poca concentración.
Es mejor el estudio individual en época exámenes.
El trabajo con textos de matemáticas se hace más fácil procediendo en espiral. Dale a la sección o tema una primera pasada.
Ejercítate en hacer problemas con método. Hacer muchos problemas es muy bueno. Mejor todavía es hacerlos con cierto método para aprovechar mejor el tiempo que en ello empleas.
Debes asegurarte de que entiendes las ideas que se exponen.