Anualmente, pese a los adelantos médicos, se producen en el mundo, especialmente en países en vías de desarrollo, miles de muertes maternas, "principalmente debido a hemorragia, hipertensión inducida por la gestación, infección secundaria a un embarazo, aborto practicado en malas condiciones, dificultades en el parto (estrechez pélvica o bebés en posición que dificulta el proceso de parto normal)".
Según informes de la Organización Mundial de Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Latinoamérica y el Caribe, aproximadamente una de cada cinco gestaciones experimentan complicaciones, tales como presión arterial alta, hemorragias, obstrucción del parto o infecciones urinarias, las cuales necesitan ser atendidas por personal calificado y son consideradas emergencias obstétricas.
Lamentable es que ocurran estas muertes injustificadas, en tiempos en que la Medicina y la tecnología están tan avanzadas y en que millones de dólares se destinan al armamentismo, a la producción de mayores lagunas entre ricos y pobres y en que los gobiernos en vez de distraer los recursos en áreas que no son prioritarias desatienden la salud y la educación de la población. Casi siempre la mayor proporción de muertes maternas se dan entre los estratos de menos recursos económicos bien porque no tienen seguimiento al embarazo o porque su salud está deteirorada y esto a la larga sale a flote.
Opinamos que aunque antes la cosa era peor, se deben tomar cartas en el asunto. De hecho, en un importante número de naciones, y precisamente ante el llamado de la OMS y OPS en ese sentido, progresivamente se ha dado un incremento en la atención del parto por profesionales. Creemos que las naciones con pocos recursos y limitada cobertura en salud deben procurar coordinar acciones encaminadas a capacitar a la comunidad en la importancia de la prevención en salud y establecerles la diferencia entre los costos económicos y sociales de la falta oportuna de atención (casos como el cáncer, SIDA, enfermedades infantiles infecto-contagiosas que se pueden prevenir con vacunas...) y recalcarles que preservar la salud es tarea compartida. Que no se puede esperar que los gobiernos se ocupen de ello si, por ejemplo, la propia población no está al tanto de colaborar informándose y poniendo en práctica las medidas necesarias.
Otro aspecto que no se puede pasar por alto cuando de las muertes maternas se habla es que un número significativo se deben a partos prematuros o extemporáneos, que cada día son más frecuentes entre las adolescentes que se embarazan precozmente.
Ahora que nos referimos a la mortalidad materna, hay, igualmente, otro punto interesante para enfatizarlo, es que aparte de la mortandad materna durante el parto, están las resultantes de complicaciones secundarias al aborto. Asimismo, hay que tener presente que la salud reproductiva también causa discapacidades en la mujer.
Finalmente, llamamos la atención sobre la necesidad de que la mujer aprenda a planificar su embarazo, que hable con su pareja y decidan cuántos hijos/as tener y cuándo tenerlos. Que analicen aspectos como la condición de salud de ambos, los ingresos y el futuro que esperan ofrecer a ese nuevo ser humano. Esto es ser responsables como congéneres y como padre y madre de familia.