La noche del 1 de junio, como en sus mejores tiempos, el Teatro Nacional estaba a plena capacidad. No es para menos: la entrada era libre y el artista era nada menos que el aclamado trompetista italiano Mauro Maur, quien deleitó por primera vez a los panameños con su talento.
Se presentaba en compañía de su esposa, la pianista canadiense Francoise de Clossey, y la Orquesta de Cámara de la Sinfónica Nacional, como artista invitado del Festival Alfredo de Saint-Malo.
El público panameño los recibió con un nutrido aplauso.
Esa noche, el tompetista deleitó con su estilo clásico, pero con un marcado timbre romántico, que le ha merecido renombre internacional. Sobre todo destacando sus interpretaciones de Paganini, que alternaba con relatos y anécdotas personales.
No en vano el reconocido trompetista y su esposa han recibido elogios de la crítica internacional.
Después de presentarse en Panamá, continuarán su gira internacional con conciertos en Río de Janeiro, Washington y Boston. También se presentarán en África (en Marruecos y Libia).