La princesa Máxima ha satisfecho finalmente a aquellos que, preocupados por su salud, le aconsejaban que bajara el ritmo y dejara de extralimitarse en sus responsabilidades oficiales con demasiados actos y largos viajes que podían poner en riesgo la vida de su tercer hijo.
La futura Reina de Holanda ha decidido echar freno a su agenda en la recta final de su embarazo.