Primero lo vimos a través de la pantalla chica, en la que compitió todas las tardes con la "Furia roja" en Calle 7. Luego, conocimos su faceta de bailarín sensual en los Magic Boys, pero ahora, Joaquín Fábrega, de 23 años, nos presenta una cara completamente nueva, que quizás muchos no se imaginaban jamás: la música.
"Joako", como le dicen, conversó con ey! sobre la agrupación musical que lleva junto a Jorge López ("El hombre de Albacete"), a la cual nombraron "J2". También de su vida personal, así como de su pasada relación con Liza Hernández.
¿Cómo ha sido la experiencia de estar en los Magic Boys?
Creo que ha sido como un entrenamiento para lo que se viene con "J2", el tema de manejarme con tanta gente, de la bulla, de escuchar cuando dicen tu nombre antes de salir, entonces, yo creo que esas son cosas que ya te van haciendo pararte bien en el escenario.
¿Qué ha sido lo más loco que hacen las chicas cuando los ven en tarima?
Me han tirado sostenes, (risas) me han tocado. Se ponen juguetonas, pero bueno, es parte de todo.
¿Pensaste que ibas a terminar en el mundo de la música?
De pensarlo como una idea que se podía dar, lo veía bastante lejos, pues no conocía a productores, no me movía cerca de gente relacionada a la música, tenía conocidos, pero nunca había tocado el tema. Siempre me había gustado, en la soledad de mi cuarto, bañándome cantaba. La gente me decía: ¡ey!, ¿porqué no te metes a cantante?
¿Cómo sería la mujer ideal de 'Joako'?
Como siempre lo he dicho, hay gente que dice: 'me gustan las pelinegras, me gustan las rubias'. Yo no tengo un estilo definido de la mujer que me gusta. Hoy puedo andar con una pelinegra, mañana puede ser rubia y después puede ser una morena. Me gusta que sean sinceras. Quiero que sea ella misma, porque siendo ella misma es que me va a gustar.
¿Te encuentras en alguna relación sentimental?
Estoy soltero, sin compromiso. Ahora no me interesa, mi novia es la música.
¿Te veías en un futuro con Liza?
Creo que cuando empiezas una relación con alguien no es para ponerle un límite, dizque '¡ey!, vamos a empezar a andar y de aquí a cinco meses, ya'. La verdad éramos muy buenos amigos, no sé en qué momento empezamos a andar. Fue un cambio radical, es más, muchas veces pensé en presentarle amigos, porque éramos superpanas. La verdad, cuando se empezaron a dar las cosas simplemente fue: 'que fluya'.
¿Quién dio el primer paso: Liza o tú?
La verdad es que yo creo que mucha gente decía 'están saliendo, están saliendo', pero ella y yo nunca tocamos ese tema, hasta que un día dijimos, '¿qué estamos haciendo' y los dos como que: 'estamos saliendo, ¿no?' y eso se empezó a dar. Yo, más adelante le dije: 'bueno, somos novios', literalmente ya estaba de más decirlo. Sí me veía bastante tiempo con ella. Yo no trato nunca de poner límites ni ver más allá, yo prefiero que las cosas se den y fluyan.
¿Extrañas Calle 7?
Con todo y los golpes. Yo siempre diré que es lo que me abrió las puertas en esto de darme a conocer en Panamá y, la verdad, (fue) una experiencia única en todos los sentidos.
¿Qué haces en tu tiempo libre?
Pasar tiempo con mi abuelo, quien es como un papá para mí, es mi inspiración. (ir al) gimnasio, escuchar música, escribir... No me gusta quedarme encerrado en casa, no me gusta quedarme quieto mucho tiempo porque me desespero.
¿Cómo eliges tu ropa?
Voy a serte muy sincero, me demoro muchísimo vistiéndome. Creo que es lo que más me toma antes de salir. No me gusta sacar la ropa un día antes, porque según la manera en que me levante ese día va a ser lo que voy a escoger, creo que me influencia mucho. Es más, apenas yo me levanto, una cosa curiosa es que pongo música y según el tipo de música, escojo la ropa también.