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Médicos creen que mano transplantada podrá sentir la vida


Los médicos que han trasplantado la mano izquierda a Mathew David Scott, que perdió la suya hace 13 años, le han dicho que no podrá "tocar el piano" pero podrá vestirse, agarrar objetos y notar que la vida fluye de nuevo por sus venas.
La operación, única hasta ahora en EEUU, ha sido una de las más complejas, y no sólo en el quirófano sino también por los pronunciamientos de los expertos sobre este tipo de trasplantes.
Casi 15 horas necesitó un equipo completo de 17 cirujanos del Jewish Hospital de Louisville, en Kentucky, para conectar, uno por uno y bajo el microscopio, los cientos de nervios, vasos sanguíneos principales, huesos y músculos que unieron el nuevo miembro con el viejo muñón.
"La mano ha adquirido un tono rosado y se comporta bien", declaró con satisfacción al concluir el trasplante el doctor Warren Breidenbach, que dirigió la operación.
Mathew Scott, un asistente médico de 37 años de Nueva Jersey, sufrió la amputación de su mano izquierda trece años atrás, cuando un petardo explotó mientras lo sostenía.
El doctor Breidenbach ha reconocido, pese a la euforia inicial, que Scott deberá hacer frente a muchos riesgos y que el principal es la posibilidad de un rechazo.
Las posibilidades de que su sistema inmune rechace el nuevo órgano, que procede de un donante que falleció, son hasta de un 50 por ciento.
Mathew Scott deberá tomar una gran cantidad de drogas para suprimir ese sistema inmune y evitar que rechace la mano, pero eso mismo le pondrá al borde de otro riesgo, porque dejará su cuerpo tan debilitado que las infecciones podrían hacer mella en él.
La posibilidad de coágulos, enfermedades e incluso cáncer se encuentran entre las que los médicos barajan. "Nuestra gran preocupación -ha dicho William Jones, un experto en rechazo de órganos- está en los primeros tres meses".
Varios especialistas en transplantes han criticado una operación que, para implantar un órgano no vital, somete al paciente a unos riesgos superiores a los que consideran asumibles.
Otros han hablado, incluso, de afán de notoriedad de los facultativos, que realizan arriesgadas operaciones sin garantías apropiadas.
El primer transplante de una mano se realizó en Ecuador en 1964 pero fracasó cuando, dos semanas después, el cuerpo rechazó la nueva extremidad.
El 25 de septiembre del pasado año un equipo médico francés lo volvió a intentar en Lyon con un hombre de negocios que también había perdido su mano 14 años atrás. En este caso, el paciente mantiene el nuevo órgano que le fue implantado.
En el caso de Scott el doctor Breidenbach le ha dicho que "creemos que estará en condiciones de utilizar la mano para abrir las puertas, coger un vaso, vestirse", aunque quizás sin la sensibilidad suficiente para poder abotonarse, sin ayuda, una camisa.
"Esta no va a ser una mano que va a tocar el piano con virtuosismo", ha declarado el cirujano jefe del Jewish Hospital de Louisville.
Los médicos necesitarán al menos tres meses para conocer la evolución de la mano y su aceptación como nuevo miembro del cuerpo. Mientras tanto, irán realizando análisis periódicos para detectar la presencia de anticuerpos, que denotarían un ataque del sistema inmunológico contra el órgano implantado.
Mathew Scott, quien no había logrado adaptarse a ninguna de las prótesis artificiales que le fueron colocadas, tiene una nueva mano izquierda que notará como suya.
De hecho, cada una de sus terminaciones nerviosas ha sido soldada de modo natural a las de la nueva mano, cada vena y arteria se encuentran conectadas y, cuando su cerebro dé la orden, los dedos se crisparán tal como él ha soñado en los últimos 13 años.-



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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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