En el tercer volumen de Memorial de Isla Negra, su primer poema "El Fuego Cruel" le da el nombre al poemario. En este poema y el que sigue, "Ay Mi Ciudad Perdida, Neruda recuerda la guerra civil española de la que fue testigo, pues era cónsul de su país en Madrid. A partir del poema "Tal vez Cambié Para Siempre" es el despertar de su conciencia americanista y su definición política que lo conducen a una banca en el Senado de Chile por el partido comunista, como se puede apreciar en sus poemas "Los míos" y "En Las Minas Arriba". La caída de tiranos como Trujillo y Somoza es celebrada en su poema Revoluciones. Y entre otros poemas de distintos temas, sobresalen dos poemas dedicados a Josie Blis, preguntándose en el primero, "Qué fue de la furiosa?"
Aunque se observa una uniformidad estilística en los volúmenes, es natural que haya más calidad poética en unos que otros.
En una ocasión alguien dijo que la obra poética de Neruda era dispareja; y alguien le dijo que la cordillera de los Andes también era dispareja.
(ver poemas en la página D7 del diario impreso)