La Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú en la protección de los derechos de los pueblos, e instó a los profesionales a volcarse en la vertiente social de su labor.
En su discurso de ingreso como Doctora Honoris Causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Menchú afirmó que actualmente hay en el mundo "muchísimas voluntades dispuestas a los cambios", aunque reconoció que ese proceso es "muy lento".
La dirigente indígena guatemalteca subrayó que en los últimos veinte años se han producido "muchos avances", pero pidió "el compromiso de muchos actores sociales" para culminarlos.
"En los últimos veinte años se han dado muchos avances, hemos logrado algo, no todo ha sido frustrado", dijo Menchú en un discurso improvisado ante representantes de la comunidad universitaria y de diversas instituciones canarias.
La Premio Nobel de la Paz pidió a la sociedad que encuentre "caminos para la persecución penal" de los delitos de genocidio cometidos en países de América y de otras partes del mundo, de modo que "algún día nuestras madres, nuestras mujeres no sean víctimas" de ellos.
A su juicio, la mejor vía para lograr avances en la defensa de los derechos de los pueblos es el trabajo colectivo.
"Si solo vemos un mundo lleno de derechos individuales -argumentó-, estamos fragmentando las esperanzas de una defensa común de la humanidad".
Menchú cuestionó el papel de la ciencia y propuso "volcar" todos sus conocimientos a una función social para contribuir al avance de los pueblos.
En su opinión, los jóvenes profesionales deben anteponer la vertiente social de sus conocimientos a cualquier otra consideración para fomentar un "sentimiento altruista" y generar esperanzas entre los más desfavorecidos.
La nueva Doctora Honoris Causa de la universidad Gran Canaria cuestionó el papel de las instituciones académicas, a las que sólo encontró sentido "si buscan alternativas, propuestas de solución a los problemas sociales".
Además, subrayó que "la paz debe ser un producto de la educación" y consideró que "el mundo no tendría analfabetos" si los gobiernos invirtiesen en ese ámbito una mínima parte del dinero que destinan a armamento.
Menchú se definió como una "científica social" y valoró su formación autodidacta, que le ha llevado a cruzar durante veinte años "fronteras no sólo físicas, sino también culturales".
"Del legado de nuestros ancestros aprendí de la vida, del trabajo, de la comunidad; aprendí diplomacia, las reglas de la política", relató la dirigente indígena.
Para finalizar su intervención, la Premio Nobel propuso a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la puesta en marcha de programas de colaboración para que profesionales de la institución se desplacen como cooperantes a Latinoamérica.
Rigoberta Menchú, en su primer viaje a Canarias, que inició ayer en Tenerife, se ha reunido con diversas autoridades del archipiélago, como el vicepresidente del Gobierno, Adán Martín, y el consejero de Empleo y Asuntos Sociales, Marcial Morales.