Una importante semilla comienza a dar sus primeros frutos en la provincia de Chiriquí. Un total de cuatrocientos menores indígenas, han dejado de trabajar en la cosecha del café para participar del Programa Socioeducativo que se desarrolló en 13 fincas caficultoras, durante la época de la cosecha.
Casa Esperanza que impulsó este proyecto, ve con buenos ojos los resultados, aunque reconoce que lo ideal es acabar por completo el trabajo infantil en las zonas indígenas y campesinas.
La alfabetización, la enseñanza de las matemáticas y de las escrituras fueron punta de lanza de los funcionarios de la Universidad de Chiriquí y del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.