Si estás deshojando la margarita preguntándote si ese muchacho por el que suspiras realmente se fijó en ti, toma buena nota de las siguientes pistas que te ayudarán a confirmar tus temores o tus esperanzas: Superando sus limitaciones en vocabulario y ortografía, te regala un poema escrito en una noche de insomnio que coincidió ser el día que su equipo de fútbol favorito ganó el máximo trofeo.
Cuando te presenta a sus más íntimos amigos no les dice que eres "una buena amiga", sino que pronuncia tu nombre propio con tal fervor que parece brillar con luces de neón. Al comentarle lo bien que se ve Tom Cruise en Vainilla Sky te cuenta que ha empezado a ir al gimnasio, y te invita a comprobar lo duros que tiene los bíceps.
Muestra interés y cierto desasosiego cuando en una reunión de amigos comunes cuentas tus planes de estudiar en el extranjero durante el próximo verano. Tu mejor amiga te comenta que el día anterior en la intimidad de la biblioteca universitaria, le sometió distraídamente a un interrogatorio exhaustivo sobre "tus" gustos personales. ¡Y eso que habían quedado para preparar el examen de Álgebra!
Te pide continuos consejos para innumerables amigos que tú no conoces y tienen problemas sentimentales. Se sonroja, empieza a sudar, o se le empañan las gafas cuando le miras fijamente. Se da cuenta de cualquier cambio, por mínimo que sea, en tu "look".