Las mesas de centro cada día se diversifican más; cada vez es más corriente encontrar elementos de procedencia incierta, contenido y forma difusa haciendo la función de mesa de centro. Colocar un objeto de forma extraña en el lugar destinado a la mesa es la moda.
Es algo que queda muy bien y pone un toque de exotismo en el espacio. Y es que, si existe un campo en el que los cambios buscan mezclar hasta confundir el noble arte de la escultura con el diseño industrial de vanguardia, es el del mobiliario.
Donde más se dejan notar estos cambios de tendencias es en las mesas de centros. Cada vez son más variadas en tamaño, formas, materiales y funcionalidad. Actualmente el mercado ofrece mesas de centros para todo y para todos los gustos, necesidades, espacios y estilos decorativos.
Destacan por su belleza, calidad y multifuncionalidad, las procedentes de lejanas culturas, en especial de países orientales y asiáticos: Indonesia, Mali, Polinesia, China, la India, etc. Suelen ser de madera combinada con ratán y cristal o metacrilato.
También se utiliza el hierro para el armazón de la estructura, fundamentalmente cuando son piezas inspiradas en modelos clásicos, en especial el estilo inglés caracterizado por los múltiples apartamentos que se encuentran debajo de la mesa.
Las mesas de maderas, inspiradas en diseños antiguos pero modernizadas mediante la colocación de algún elemento actual, suelen tener diseños muy lineales y delicados acabados. Hay modelos de corte clásico que incorporan cajones para guardar todo tipo de elementos, desde colecciones de miniaturas (cajitas, figuritas, cucharitas, etc.), hasta revistas.
ATREVASE CON LOS COLORES FUERA DE TONO
Estos nuevos modelos de mesas de centro también se denominan "diseño étnico" o "estilo colonial". La mayoría están pensadas para salones grandes y cuadrados. Aunque no lo parezca por sus equilibradas medidas, sus patas curvadas y sobre de cañitas, son piezas muy fuertes.
Son muy recomendables para viviendas donde las reuniones de amigos son frecuentes y culturales; además, sirven de lazo de unión entre los distintos visitantes. Son mesas muy curiosas por su forma octagonal y su escasa altura.
Por su estructura, altura y color recuerdan a las mesas de té de los porches árabes, por eso se dice que resultan ideales para ambientes desenfadados y, si se las rodea de cojines o banquetas donde sentarse, pueden convertir cualquier salón en un espacio muy particular, pues llenan el ambiente de calor e intimidad.
Las mesas de diseño alargado son perfectas para salones estrechos. Pero, si el salón es muy grande es preferible colocar varias mesas de centro, procurando que se encuentren en paralelo. De este modo, hacen del espacio algo más que una simple zona de estar.
En salones pequeños, las mesas alargadas conviene que sean de colores claros, marfil, por ejemplo. Pueden ser del color de la madera noble, pero siempre que ésta sea de color claro o pintada de negro. Si además tiene el sobre decorado a mano, el resultado final será de extraordinaria belleza y originalidad.
Actualmente las mesas de aire colonial o las rústicas de maderas recuperadas son las más buscadas por los amantes de "romper el molde" en materia de decoración, pero tiene su explicación. Con este tipo de mesas de centro, se logran salones con aspecto totalmente diferente a los tradicionales. Por otra parte, hay modelos que están diseñados expresamente para pisos muy pequeños donde, además de vivir, se trabajar para el mercado. Es decir, son mesas fabricadas expresamente para aprovechar al máximo el espacio útil. Son mesas transportables con ruedas. Hay modelos de apariencia rústica con grandes ruedas y sobre de listones de madera antigua.
LA IMPORTANCIA DEL ESTILO
Son mesas que resultan atractivas, originales y muy prácticas porque encajan en cualquier salón moderno; ya sea éste de inspiración natural o de ambientes futuristas, porque algunas ofrecen un variado conjunto de cajones.
Los modelos de estilo colonial suelen traer cajones para guardar la prensa, discos compactos u objetos para ocupar el tiempo de ocio. Se trata de tenerlo todo a mano, pero no encima de la mesa.
En cuanto a los materiales, hay de todo, desde la teca para el porche o casa de campo, hasta las maderas tropicales que resisten muy bien las inclemencia del tiempo. Las que tienen más protagonismo visual son las que, tanto en las patas como el sobre, predominan las líneas curvas sobre la recta.
La antigua mesa tocinera también se ha introducido en el salón mediante la funcionalización y estilismo del material. Es fácil reconocerlas porque suelen ser más altas de lo habitual, pero ahora llegan acompañadas de cuatro taburetes tapizados para sentarse.
También merece la pena destacar las mesitas auxiliares en hierro pintado en negro, verde o dorado. Son de estilo rococó, con dos estantes de perfil arriñado mixtilíneo con relieves de jardín y arquitectura y bordes de rocalla.
El hecho de que sólo se apoyen en tres patas galbeadas, también decoradas en la parte superior y media con máscaras, las hace más fantásticas y deseadas como elementos de distinción en un espacio con aspiración a llamar la atención.
La mesa auxiliar inglesa denominada "Coaching table", victoriana, con tablero plegable, tablero forrado en piel y patas de tijera en doble voluta con travesaños dorados, es otra de las grandes protagonistas de la decoración de este final de siglo y de milenio.