La convivencia armónica entre los seres humanos es posible siempre y cuando exista respeto entre ellos.
Actuar de manera egoísta no es saludable para ningún miembro de la sociedad. Se rompe el equilibrio. Hay conflictos y situaciones que se pudieron haber evitado: malos entendidos, discusiones, injusticias y hasta guerras.
Un ejemplo típico de una conducta individual que afecta a los demás es el fumar. "¡Es mi derecho hacerlo!", dirán quienes tienen el hábito. Pero, ¿qué pasa con el derecho de los que no fuman, es decir, la mayoría?
Fuertes discusiones entre desconocidos y hasta conocidos (que dan lugar a veces a enemistades temporales o permanentes) se dan producto de expeler humo cerca de alguien que no fuma. Constantes son en la pareja si uno de los dos tiene ese mal hábito tan perjudicial para la salud del fumador y del no fumador.
Pero, tal como dijimos, no todo queda en dime que te diré, la salud está en juego. Así vemos que por culpa de un placer "tonto" (a juicio de los que no fumamos y detestamos hasta el olor del cigarro) se pueden enfermar el fumador y el que inhala el humo que él expele, de patologías como: enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares (como cáncer del pulmón y de las vías aéreas), cáncer de vejiga y vía urinaria, cáncer de páncreas, cáncer de esófago y cáncer de riñón. Y, si se trata de una mujer que toma anticonceptivos orales aumenta su riesgo de infarto de miocardio y hemorragia cerebral.
Asimismo, investigadores de adicciones revelan que "la mujer que fuma suele tener una menopausia precoz. Las embarazadas que fuman corren grave riesgo de tener niños con problemas tales como bajo peso, inmadurez, trastornos de conducta y otros".
Además, estudios han comprobado que pequeñas partículas de las sustancias que contiene el humo del cigarrillo, que son más de cien, entre ellas la nicotina,que se adhieren al suelo, las paredes, muebles y ropa, por lo que los niños que juegan en el suelo tienen más probabilidades de enfermarse de afecciones respiratorias.
Pero, todavía hay más, quienes fuman tienen tres veces más posibilidades de tomar alcohol, ocho más de ingerir marihuana y 22 más de ingerir cocaína.
El tabaquismo, es el causante número uno de muerte en el planeta, ya que mata al año a 4 millones de personas y se prevé que la cifra aumentará a 10 millones en el 2030. Además, divide a los miembros de la sociedad y la familia.
Por todo lo anterior, ¡rompa esa cortina de humo que nubla su entendimiento, le esclaviza y le impide ver al asesino!
Cada vez que encienda un cigarrillo, piense en los que están cerca de usted y no fuman, en su familia y otros seres queridos, en sus amigos y compañeros de trabajo, gente que no tiene por qué sufrir las consecuencias del letal humo.Si aún tiene dudas, la próxima vez que lave una pieza de ropa, a mano, de alguien expuesto mucho tiempo al humo de cigarrillo (como la de un joven que está horas y horas en una discoteca), observe cuan turbia queda el agua. Y para tener una idea de qué pasa con los pulmones de un fumador imagínese un comején lleno de alquitrán. Mejor aún, visite el Museo EXPLORA, donde hay exhibiciones de un pulmón sano y uno enfermo e información sobre tabaquismo y sus secuelas; también en la Facultad de Medicina le pueden mostrar evidencias que le dejarán boquiabierto.
Mi derecho, ¿y el de los demás?
Como entes gregarios, nos necesitamos unos a otros. Y a corto, mediano o largo plazo, la conducta individual afecta a la colectividad.