En “Mi vecino es un espía”, el actor y comediante, Jackie Chan, de 55 años, interpretará a Bob Ho, un hombre que trabaja en secreto como espía y cuya novia -una madre soltera, interpretada por Amber Valletta- piensa que es un vendedor de bolígrafos.
Los tres hijos de ella no soportan a Bob, pero cuando se los encarga por unos días, se dan cuenta de que Bob es un espía e intentan ayudarlo a combatir a los malhechores.
Aunque en la película, los terroristas rusos son sus enemigos, son los animales de los niños los que dan a Chan los mayores problemas durante la realización del filme.
Contó Chan que el gato no dejaba de arañarle el brazo. “Le dije al entrenador, estoy bien y él me dijo, mira tu brazo, no está bien y comenzó a salir toda esta sangre”, sostuvo Chan.
Pese a los gatos molestos y a las tortugas mordedoras, Chan manifestó su agrado al pasar de las películas de artes marciales a la acción y aventura familiar y piensa que ese tipo de diversidad es la clave en su longevidad y éxito en Hollywood, que tocó techo en la taquilla con exitosas películas como “Rush Hour”, aunque asegura que no es su estilo encasillarse en todas las secuelas de ese filme.