Este nuevo filme está enfocado a un objetivo plenamente familiar.
Repitiendo el esquema de Una Niñera a Prueba de Balas (The Pacifier), pero con el estilo de la disciplina china y desmejorada, Chan hace el papel de Bob, un espía secreto que se retira de su trabajo para aprovechar que los hijos de su novia no tienen con quién quedarse y así acercarse mientras se hace cargo de ellos. En la difícil tarea, una serie de situaciones calcadas (infinidad de veces hemos visto de lo mismo) que se presentan, lo hacen destapar su bien guardada faceta ante los niños de su prometida, al tiempo que debe defenderlos y de paso educarlos.
Con un acento en inglés sorprendentemente malo e ingenuo de Chan y toda una serie de acrobacias con ollas, sartenes, lámparas, lapiceros, etc., que forman parte de su ya conocido repertorio, nos conduce hacia los malos, que como buen clisé estadounidense, son rusos (quienes no la han visto podrán imaginarse con que estética y acento se muestran) dispuestos a robarse una información clasificada.