Variedades

Miedos pertenecen a cada uno


No amordazar las emociones es un consejo de oro que el psiquiatra Rogelio Moreno da a mujeres a quienes se les diagnostica cáncer de mama, a sus familiares e inclusive al equipo médico que las atiende.
“Las emociones no se deben evitar, tienen que ser procesadas, tienen que estar afuera. Es importante que el paciente exprese cómo se siente con respecto a su enfermedad o muerte inminente y, hay que respetar su reacción”, puntualizó.
Hizo la salvedad de que los psiquiatras pueden ser de ayuda en que el paciente pueda expresar en forma sana sus rabias, miedos, tristezas, frustraciones, dudas...por tener ese tipo de pronóstico. De lo contrario, carga a sus familiares/cuidadores con comportamientos incómodos e insatisfacciones que conllevan ese sentimiento que no ha sido procesado debidamente.
Rogelio Moreno, dijo que un aspecto básico de su labor como psiquiatra de enlace es el manejo de la parte psiquiátrica del paciente, para evitar que la parte mental complique su enfermedad.
El dijo que ante el diagnóstico una persona puede o no experimentar lo siguiente:
  1. Negación: Es la primera que se experimenta. Hay que darle tiempo al paciente de que la tenga, porque es muy normal. Si la negación persiste puede ser un problema porque el paciente no colabora. Los psiquiatras son útiles en ayudarle a romper con eso.

  2. Enojo: ¿Por qué me está pasando a mí esto? Es la pregunta típica.

  3. Ansiedad y tristezas: ¿Qué es lo que me espera en cuanto a vida? ¿Cómo afectará mi calidad de vida? Y, quizás tristezas anticipadas en el caso de cáncer de mama por lo que se puede perder.


Unas no tienen negación, otras no tienen miedo, otras no se enojan, inclusive, dijo el Dr. Moreno, quien estudió Psiquiatría en el Baylor College of Medicine en Houston, Texas, EU., que tuvo el caso de “una señora muy mayor, de la III Edad, que había tenido una vida bastante feliz y aceptó con mucha tranquilidad que tenía cáncer de mama. No sentía que nada de lo que iba a pasar ponía en riesgo lo que ella era como persona”.
Sobre la negación, expresó que “unas veces hay tanta negación que se van a curanderos, porque creen que hay un error en la medicina moderna. Y éstos no pueden hacer nada tampoco”.

Ahora bien, recalcó que el diagnóstico no solamente le está cayendo al paciente, quien ha de enfrentarse a las posibilidades de la muerte o de un proceso supertraumático.
“Para sus familiares también trae un montón de sustos”, manifestó e insistió en que tanto el paciente como sus familiares deben y tienen derecho a reaccionar y sentir ante éste. De no darse así, “el paciente acaba cabalgando con su miedo más el de sus familiares”.
Cuando algún familiar le dice, por ejemplo: “no te deprimas, no llores”, el paciente siente que tiene la doble responsabilidad de mejorarse a sí mismo y procurar que sus familiares no se sientan tristes y entonces enmascara sus temores, su rabia, sus tristezas, su ansiedad”.
“Lo que yo hago es romper un poco esa dinámica”, expresó el galeno. Explicó que como psiquiatra conversa con el paciente en busca de que le exprese cómo se siente acerca de su enfermedad o muerte. También con los familiares, porque, si cada uno entiende sus miedos y tristezas éstas ya no se mezclan.
Estos diálogos para que cada uno conozca, acepte y libere sus sentimientos se dan luego del diagnóstico, durante el tratamiento y en el proceso de recuperación. Porque, no es de extrañar que con la idea de animarle (pero por la forma en que lo hacen logran es lo opuesto), algunos familiares (en el caso del cáncer) presionen a la paciente que ha estado expuesta a quimioterapia y radioterapia, lo cual es extenuante, con frases como: “Pero, ya camina recta”, “¿Por qué eres tan lenta?”, “Siéntate bien”. Y lo que hacen es que se sienta mal.
Por otro lado, dijo que suele suceder que el familiar tiende a sentirse culpable. Sobre el punto anterior añadió que “cuando hay rabia del paciente y sentimiento de culpa del familiar se pueden dar situaciones de manipulación que no conducen a nada”.

El consejo de la importancia de lograr una catarsis también es válido para los doctores.
Y es que, ellos también están sometidos a estrés, ansiedad, tienen miedos y experimentan frustraciones.
Para los doctores es muy difícil tener un paciente que pueda tener una mala conclusión. La población quiere pensar que el psiquiatra, que el médico lo pueden hacer todo.
Tanto las otras personas como el propio especialista han de aceptar que hay limitaciones de la enfermedad y de las manifestaciones de ésta. “Limitaciones en cuanto a la ayuda que los psiquiatras podemos dar. Hemos de entender que es normal para una paciente con cáncer de mama estar triste y estar ansiosa y no hay manera de que eso no ocurra. Es fantasioso pretender que no estén tristes ni ansiosas con el diagnóstico”, puntualizó.

 
“Los recomiendo increíblemente, porque en la medida en que tú encuentras eco de tus sentimientos en otras personas te permite más vivir eso que tú estás experimentando, en cuanto a miedos y tristezas, y te da pie a que sigas adelante”, manifestó el entrevistado, respecto al rol de los grupos de apoyo.
Asimismo, el Dr. Moreno dijo que hay otras personas que son un importante respaldo en el campo de la salud. Se trata de quienes realizan labor de voluntariado o sobrevivientes, porque, a las pacientes les gusta mucho escuchar testimonios de alguien que ya pasó por esto.
Ahora bien “¿y usted?, ¿qué entiende de esto?”, pudieran cuestionarle algunas pacientes quienes, “tienen el temor de que no voy a poder captar y manejar todo esto siendo hombre”, dijo el especialista.
Ante todo, dijo el galeno, “ayudar me satisface”. Por otro lado, añadió, “no siento que el ser hombre limita”. Ciertamente, analizó, no puede entender con plenitud por lo que pasa una mujer cuando le dan ese diagnóstico, ni con el tratamiento, menos si le extirpan el seno. Pero, recalcó, “el punto de la terapia no es que yo lo entienda, sino que cuando yo hago que ella me lo explique ella lo entienda”.

El asunto con el cáncer de mama, es que como es un cáncer desfigurativo y en un punto que define mucho qué es femineidad, afecta no sólo por el dolor físico sino porque también lesiona la autoestima, plantea el Dr. Rogelio Moreno.
Resulta difícil para una mujer enfrentarse a la posibilidad o realidad de perder un seno (cuando es doble mastectomía, el trauma es doble). Especialmente para las jóvenes puede ser más difícil este tipo de cáncer y más si está en edad reproductiva y quisiera tener hijos y siente que quiere amamantarlos y si tiene pareja o querría tenerla y ante el diagnóstico puede sentir que sus expectativas se limitan, que su mundo se derrumba.

Si es una dura prueba para la mujer y la familia, el cáncer de mama y sobre todo la mastectomía, no hay que olvidar a la pareja.
El hombre, explica el doctor Moreno, también va a tener sus reacciones con respecto a las desfiguraciones de su compañera, porque hay que tener presente que dígase lo que se diga, “la parte física sí importa, sí va a haber reacciones. Y tapar esas reacciones sí puede crear problemas”.
El recomienda al hombre pensar acerca de qué significa para él la situación, tratar de entenderla. Así le resultará más fácil ayudar a su pareja a salir adelante y verla como un ser integral. Porque sigue siendo ella, con sus virtudes, la mujer de la que se enamoró, su compañera.

 
“Al momento de dar ese diagnóstico mi única recomendación es que el médico que lo va a hacer tiene que tener presente que del otro lado hay un ser humano a quien se le va a remover todo su mundo cuando le digan qué es lo que está sucediendo”, plantea el psicoterapeuta.
Pero, no duda en afirmar que “el paciente tiene que saberlo. Es buena idea que se lo digan cuando está solo”.
Sin embargo, aclara que en nuestra cultura latinoamericana los familiares tiene la costumbre de inmiscuirse demasiado en las decisiones del paciente y quieren saber primero que éste y los médicos han de tener presente que “se trata del paciente, él es el que tiene que reaccionar, tomar las decisiones sobre qué va a hacer, es el foco principal”.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América