Variedades

Mil muecas para unos pies descalzos: El público no vibró

Asistentes y fanáticos se mantuvieron a la expectativa, mientras que las banderas sobraron; nuestra tricolor brilló por su ausencia.


HORA y media de concierto no fue suficiente para encender a uno de los públicos más animados del mundo: el panameño. Panamá, el país que le abre las puertas a un sinfín de artistas internacionales, fue testigo de la poca vibración que provocó el retumbar de caderas de una "mujer llena de gracias", que desde hace más de trece años nos viene deleitando con sus canciones.
Así es señores... Shakira intentó dar la cara por un evento que al principio se tornó desorganizado. Algunos miembros de la prensa, al momento de entrar al recinto, tuvieron que hacerlo a empujones. Las puertas no se habían abierto tras estar pasados media hora de lo establecido. Eso sí, que ninguno se quejara o hablara muy alto, porque las amenazas fueron directas. "No hagas bulla o te sacan", dijo una de las coordinadoras, así que ni modo, a tragarnos el mal trato y cubrir el evento.
El inicio de la velada fue rápido. Shakira no hizo esperar a su gente como otros artistas. El encargado de abrir el concierto con un ritmo totalmente diferente, fue Dj Tom Sawyer, mezclando sus pistas electrónicas y calentando la gente.
Pasada una media hora se oyó un sonido en la tarima, mientras todas las luces se apagaron, la tenue iluminación que resurgía dejaba entrever una silueta muy conocida, sí era Shakira, quien abría el espectáculo con "Estoy aquí" de su tercer disco, seguido por "Te dejo Madrid" y Don´t Bother, haciendo una pausa e indicándole al público que se divirtiera, pero como "Dios manda".


Rápidamente pasó el tiempo, mientras la ganadora de un sinnúmero de premios MTV, Gramys, Tv y Novelas, Billboard y demás contaba algunas anécdotas de su vida, entre ellas, cuando se enamoró por primera vez con tan sólo 4 años de edad de un pequeñín que tenía un año más que ella y se llamaba "José". La gente entre risas la miraba, mientras ella dirigía su vista hacia el fondo del público. Tal vez estaba pensando: está un poco vacío esto o ¿quizás la gente está medio dormida? La verdad es que no sabemos qué pasaba por su mente, pero sí fue muy obvio que la artista intentó de muchas maneras animar a los presentes, obteniendo resultados infructuosos.
Creemos que esto se debe a que el auditorio estaba conformado por un grupo totalmente heterogéneo. Niños de 4, 5 y 10 años. Quinceañeros y adolescentes. Jóvenes, señoras y hasta gente de edad avanzada.


Seguía el concierto, con un público aglutinado en la parte preferencial de pie. Unos pocos metros atrás estaba el VIP y al final la general.
Los cambios de vestuario de la cantante fueron pocos, saltó de tener un pantalón negro sencillo a la cadera, a un traje rojo muy lindo con el que parecía un hada, el que se abría de repente y daba la impresión de dotarla de alas. De inmediato pasó a cantar "No" "Suerte" y al final resonaron unos cascabeles, una mujer vestida de árabe. Salió para cantar los dos temas que la han coronado como la reina del pop- rock latino. "Ojos así" y para despedir "Hips don´t lie", donde remeneó desde la cabeza hasta la punta de los pies. Los hombres enloquecieron, se quedaron mudos.
Como todo artista, Shakira dio las gracias y se escondió bajo las cortinas. Personas de todos los países que se reunieron para ver a la belleza hecha canción, fueron saliendo, gente de Costa Rica, Colombia, Argentina, México y demás países latinos se esparcían por todas las calles.
Lo cierto es que la gente esperó más. Hubo algo que faltó, pero que apreciamos en el "Tour de la Mangosta" cuando verdaderamente se comió al mundo con su talento. Qué pudo ser, con seguridad no estuvo claro, pero lo cierto es que hasta Shakira lo percibió. De eso estamos seguros.

 


fecha edicion
old id
256915
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América