Paquito está mirando por la ventana, a lo lejos, mientras su mente viaja Dios sabe a donde. De pronto, unas fuertes palmadas de la maestra frente a su rostro lo hacen volver a la realidad.
Jorgito no puede estarse quieto. Se cansa rápido de hacer lo mismo. En la guardería ya no saben qué hacer con este chiquitín tan hiperactivo que con sus travesuras pone en corredera a todos. No hay manera de mantenerlo quieto como los otros niños pintando o recortando. De pronto se desaparece y todos a buscarlo.
Pedro, sufre de insomnio. Sólo puede dormir tres horas seguidas y después a contar ovejas hasta el alba.
Cuando se levanta anda malhumorado. Siente como si los años le hubieran caído encima a pesar de que no llega a los cuarenta. A veces busca refugio en la lectura. No funciona.
Manuela tiene diecinueve años. Ella, tan parlanchina hoy está como ida. Habla poco, lento, casi monosílabos y a veces pareciera no articular bien. Sus amigas se preguntan qué le estará pasando. Ni siquiera ha querido bailar. No entienden por qué esa chica tan alegre está como en cámara lenta y actuando como si estuviera bajo los efectos del alcohol cuando ni siquiera toma.
Úrsula tiene otra vez migraña. Han pasado dos meses después del accidente. Cada vez se le repite más a menudo. Entonces, vienen las lagunas mentales y la falta de concentración.
Sumida en su dolor Leonor no tiene cabeza para nada. Se aísla, repasa una y otra vez episodios de su vida junto a Felipe. Todo era tan maravilloso. ¿Por qué Dios se lo llevó? ¿De qué sirve la vida sin él? ¿Por qué él, si era tan bueno? ¿Por qué yo sigo viva? Son preguntas que martillan en su cerebro. Es tan grande ese dolor que la embarga que no sólo le quita los deseos de vivir. Siente que odia el mundo. A los que son felices. La culpa la agobia. "Quizás si él estuviera vivo."
¿Qué tienen en común Angelina, Manuela, Pedro, Paquito, Jorgito, Úrsula y Leonor? Andan distraídos, no pueden concentrarse, focalizar.
Quizás a usted le pasa que trata en vano de pasar de una etapa a otra en algún proceso y se siente como que algo lo mantiene estancado, lo hala, lo asfixia. Ese retén es su propia mente. Razones físicas o psicológicas están detrás de esa distracción aparente o evidente.
Sí puede que lo rotulen como distraído, sin saber las raíces. Múltiples pueden ser las causas de que mente y cuerpo se divorcien temporalmente.
Veamos el por qué de la distracción o falta de concentración de Angelina, Manuela, Pedro, Paquito, Úrsula y Leonor.
Angelina está estresada. Sufre de estrés laboral. Casi todos los compañeros de trabajo que tienen, como ella, entre 10 y 15 años con la empresa han sido despedidos: La razón que dan: reducción de personal, modernización, reducción de gastos.
Los especialistas explican que "las fuentes de estrés en el ambiente laboral pueden ser debido a la incongruencia en la conducta gerencial, la amenaza de despidos masivos, el cambio de jefe, comunicación deficiente, cambios constantes en los procesos de trabajo, falta de control en las cargas de trabajo, falta de claridad respecto a las expectativas del puesto, sistemas de reconocimiento inadecuados, falta de apoyo del jefe, forma de implementar el cambio en la organización, y las relaciones interpersonales deficientes".
Pedro, él cuenta ovejas, tiene una razón de peso para andar desconcentrado y mal humorado. Está desempleado.
Es padre de 5 hijos y era el único en su casa que llevaba el pan, tiene 2 años de vivir camaroneando. A veces conduce un taxi. Otras hace trabajos de albañilería o mensajería. Trabajó 20 años con el gobierno y como no era del partido de turno lo despidieron. Lo mismo le pasó a su cuñado cuando el cambio de gobierno anterior. Ni el gobierno ni la empresa privada tienen respuestas para Pedro, como para otros tantos miles de panameños en edad productiva.
A Paquito lo que le impide pensar en libros, concentrarse, prestar atención a la maestra, querer jugar es la mezcla de estrés con preocupación, frustración e impotencia: mamá y papá viven peleando y hasta se hacen daño con objetos. El otro día oyó que mamá amenazó con irse de la casa y abandonar a papá.
Papá le gritó y la amenazó. La agarró fuerte y le iba a pegar un puñetazo, pero Paquito salió llorando de donde estuvo escondido. ¡Qué susto!
El caso de Jorgito, de cuatro años, que sufre el Trastorno por Déficit de Atención (TDA), es decir, "un conjunto de manifestaciones clínicas que afectan el aprendizaje y la conducta" de muchos niños.
"Aparece en la infancia y se caracteriza por falta de atención y grados variables de impulsividad e hiperactividad, produciendo una modificación en la forma de estructurar la personalidad y el conocimiento".
"El TDA se presenta con una incidencia de 5 a 15 por ciento en la población de niños(as) sanos(as); esto es, de dos a tres en un salón de clases de 25 estudiantes".
El problema de Manuela es que sufre de diabetes y no tiene un buen control de su glucemia (nivel de azúcar en la sangre), por cuanto debido a los desarreglos quehace con la comida. Come a veces de más y entonces se inyecta más insulina de la que su endocrinólogo le aconseja y después tiene un bajón. O a veces lo que hace es que se salta comidas. Porque no le gusta, le da la gana o siente rabia por su enfermedad crónica que la hace tener que estar inyectándose. Si no le comunica a sus amigos y conocidos de su condición, al verla distraída y somnolienta, hablando incoherentemente, podrían pensar que está borracha, desganada u otra cosa, cuando está es teniendo un bajó y camino a sufrir un coma diabético que le puede costar la vida.
La aparente distracción o falta de concentración de Úrsula, proviene de que durante un accidente de tránsito sufrió múltiples traumas. Esos golpes en la cabeza le dan migraña y le hacen tener lagunas mentales.
Alguien con Alzheimer también anda distraído y desconcentrado, como lo puede estar un niño desnutrido, de un hogar indígena, darienita, veragüense o inclusive de la capital, donde pobreza y riqueza son un contraste a diario. La deshidratación y la falta de sales en el organismo son otras causales de distracción y lento procesamiento de ideas.
Esto último le pasó a Leonor. Su duelo toma tiempo. Estar retraída, sumida en sí misma es una etapa. La mente le jurará malas pasadas. Los recuerdos. Allí como lobos hambrientos la atormentan y le impiden focalizar.
Si de enumerar otras situaciones y patologías que hacen que la gente ande distraída y desconcentrada se trata, he aquí una lista:
Contaminación acústica
Depresión
Demencia por infarto cerebral
Falta de vitaminas y minerales
Abuso o acoso
Personas que planean suicidarse
Contaminación medicamentosa
Deshidratación
La mala alimentación o sobre ingesta de carbohidratos en la tarde o a elevadas horas de la noche, al igual que el excesivo consumo de bebidas carbonatadas, de azúcar, café y té, también atiborran, producen esa sensación de cansancio permanente y afectan el nivel de concentración.
Quienes viven en ambientes hostiles (guerra, violencia constante, inseguridad, amenazas.), en especial los niños suelen experimentar " dificultades para dormir, falta de apetito, miedo a la oscuridad ... dificultad al dormir, irritabilidad, desvelo exagerado, falta de concentración, sobresalto exagerado ...". También los que han sufrido algún tipo de pérdidas producto de desastres naturales, conflictos bélicos o sencillamente muerte de familiares, amistades, cesación laboral, abandono de seres queridos.
Personas con problemas con la tiroides.