"Hemos perdido a una persona comprometida con la propiedad intelectual", alguien que se dedicó toda su vida a hacer algo que a ella le gustaba: escribir.
Así se expresó acerca de Mireya Hernández la periodista Eva Montilla.
"Mireya fue una mujer que dedicó su vida al desarrollo de la cultura, a la lectura. Una mujer a la que le apasionaba escribir", añadió.
Faltó promocionarla más a nivel nacional
Montilla considera que las mujeres perdimos una persona que siempre estuvo pendiente de producir. Y, siente que a nivel general Mireya Hernández no recibió el reconocimiento que merecía como escritora y promotora cultural, de forma tal que todo Panamá, la gente del interior también, conociera de su aporte a las letras. Aunque fue galardonada con el Miró en varias ocasiones, la más reciente en Teatro, este año con "Sucedió en enero" y antes, el año pasado en Novela con "Crónica de Caracoles", que trata sobre la construcción del ferrocarril.
Luis Domingo García, cuñado de Mireya Hernández, destacó el profesionalismo de ella. Al punto de que hasta en estado delicado siguió escribiendo. "Ella era una luchadora de esa enfermedad, hasta ayer en la noche quería hablar y o podía, pero lo intentaba. Fue una buena madre y una buena hija", agregó, refiriéndose a la hija de Raquel Hernández, Mireya. Mireya, a quien el público aplaudió de pie la noche del viernes 20 de octubre en el Teatro Nacional, donde ya había estado en 2005 y años antes siendo premiada con el Miró.
Esa noche Mireya, sentada en una silla de ruedas, dijo a Panamá América que la obra con la que ganó este año el concurso, "Sucedió en enero", no era la que ella pensaba iba a resultar galardonada. Ella envió dos al certamen, nos dijo. Atrás, en el escenario, tras concluir la premiación, detrás del telón, cuando amigos, intelectuales y allegados éramos testigos de su fortaleza interior.
En 1972, después de su graduación, fundó el Instituto Gesundheit un precario hospital que funcionó en una casa en las llanuras de Virginia. Allí atendió gratuitamente a miles de personas que no tenían recursos, que estaban asustadas o solas en el mundo.
El anhelo del gran hospital de fantasía debió esperar por falta de recursos. Sólo después de la película, basada en el libro "Gesundheit" escrito por él mismo en 1993, comenzó a recibir respuesta a sus peticiones de ayuda.
Con fe, paciencia y mucho trabajo, el gran día llegó. En 2000 colocó la primera piedra de su gran sueño. Para entonces ya había en su escritorio cientos de postulaciones de médicos que querían practicar allí este nuevo estilo de medicina, fundamentado en la generosidad, la compasión, el amor y la alegría.
Actualmente, Patch pasa alrededor de dos tercios del año recorriendo el mundo, dictando conferencias, seminarios y talleres para difundir su forma de ver la vida. Lo considera su obligación porque "el mundo tiene déficit de abrazos" y si seguimos así, no duraremos muchas décadas más.