"Acá tienen magia, nos han hechizado a todas", admitió Florecita quien llegó el martes 23 y se suponía que regresaría a su país el pasado domingo; la "magia" el conjuro de Panamá fue tan poderoso que pospuso su regreso hasta este viernes.
Durante su estadía ha participado en actividades organizadas por su embajada con la comunidad guatemalteca, pero sonriendo señaló que le han dado mucho tiempo libre para conocer el territorio nacional. "Me ha faltado mucho, la sola ciudad me ha encantado, el Casco Viejo, todo tiene algo muy especial. Fui a Portobelo, tiene playas preciosas; en un momento estás en el Atlántico y en otro en el Pacífico. Conocí Coronado y todos sus alrededores. Me falta mucho aún, pero por ahí hay algo planeado. No es nada, para todo lo que me han contado que puedo conocer es muy poquito tiempo", indicó.
En días pasados Florecita Cobián estuvo en Ecuador, en donde se encontró con varias participantes amigas que se reunieron para hacer una pasarela a beneficio de obras sociales y la promoción para el Miss Universo a celebrarse el otro año en ese país. Estuvieron junto a ella Andrea Jácome, Miss Ecuador; Claudia Ortíz, Miss Perú; Gislaine Ferreira, Miss Brazil; Andrea Ovares, Miss Costa Rica y Stefanie De Roux, Miss Panamá . "Estuve encantada, vi a Stefanie, muy bella, ella muy linda como siempre. Vi a todas mis amigas con aquella alegría, a Amelia también, estuvimos felices de vernos de nuevo. Ese encuentro nos da muchísimas ganas de seguir adelante y lograr nuestras metas", expresó.
Florecita tiene muchos sueños y proyectos. Es estudiante de derecho, baila ballet, es maestra y le gusta el canto; su poco tiempo libre lo emplea arreglando su material musical. Su género son las rancheras. Considera que no es muy común "una miss cantando rancheras", pero es lo que le gusta y en lo que ha trabajado anteriormente. Además, teniendo como vecino a México es muy común ese ritmo en Guatemala.
Originaria de Antigua, esta bella y sencilla chica coopera con varias obras sociales de su país. Quisiera tener más manos para ayudar, pero la voluntad no le falta. Como estudiante de Derecho no descarta la posibilidad de ayudar a su país haciendo una carrera política en el futuro, "es muy pronto para decir sí o no, sólo tengo 20 años". Novio ahorita no tiene, pero no pierde la esperanza; "Dios, Cupido o San Antonio me van a ayudar, quizás en Panamá se encuentra mi príncipe azul, quién sabe", dijo Forecita, dejándonos aún más confundidos que al principio.
Mis suspiros, mis ansias; mis dolores,
te llevarán las brisas al pasar? Tras tu cima ocultábase el lucero
que mi frente de niña iluminó:
la lira que he pulsado, tú el primero
a mis vírgenes manos la entregó.
con sus notas dulcísimas canté,
y mis sueños de amor; mis ilusiones,
a tu brisa y tus árboles confié. Más tarde, con mi lira enlutecida
en mis pesares siempre te llamé:
buscaba en ti la fuente bendecida
que en mis años primeros encontré. ¡Cuántos años de incógnitos pesares,
mi espíritu buscaba más allá
a mi hermosa sultana de dos mares,
la reina de dos mundos, Panamá!
de rodillas mi tierra saludar;
contarle mi nostalgia, mi agonía,
y a su sombra tranquila descansar. Sé que no eres el mismo; quiero verte
y de lejos tu cima contemplar;
me queda el corazón para quererte
ya que no puedo junto a ti llorar. Centinela avanzado, por tu duelo
lleva mi lira un lazo de crespón;
tu ángel custodio remontose al cielo
ya no eres mío idolatrado Ancón!
sin lucha y resistencia, no hay victoria
ni el corazón del bardo sangraría
para teñir los lauros de su gloria.
alzando alegre sus primeros trinos
si le quitáis las alas, cómo puede
sin esa fuerza abandonar el nido? Dejadle sus ideales, sus ensueños,
larga es la lucha, ruda la batalla
tiene la inspiración muchos bohemios
que serán las lumbreras del mañana. No olvidéis a Rubén al poeta niño
que al preludiar sus infantiles cantos
de zarzas le sembraron el camino
que atravesó con sus primeros pasos. Dejad la juventud, sus gallas flores
necesitan la sabia de la planta,
no le quitéis sus bellas ilusiones
dejadla con su fé, con su esperanza. No lanzéis vuestro dardo envenenado
sobre la juventud que ama y espera
dejad que goce en el festín humano
mientras la sombra de los años llega. Yo me aparto dejándoles la senda,
por saludarlos al pasar me inclino,
y aquí en mi corazón tienen la ofrenda
de aliento, de entusiasmo y de cariño. No penséis en la crítica del sabio
si hay luz y claridad en vuestra mente
yo también he tenido mi calvario
y el que puede luchar todo lo vence. Heróica juventud, alzad la frente
el génio es luz irradiación divina
el que lleve esta luz será el más fuerte
para luchar en la sangrienta lidia. No abandonéis cobardes el palenque
la gloria ofrece al vencedor el premio
dichosos los que llevan en la frente
la corona simbólica del genio. Nicaragua 1909
bbA LA MUERTE DE VICTORIANO LORENZO ¡Atado! y ¿para qué? si es una víctima
que paso a paso a su calvario vá
lo lleva hasta el banquillo la república
y con ella en el alma a morir vá. ¡Atado! y ¿para qué? Frente al suplicio
los soldados esperan la señal,
el plomo romperá su pecho heróico
que ostentaba la enseña liberal. Marcha a su lado el sacerdote trémulo
hablándole del cielo y de perdón
lleva un Cristo en las manos, y está
pálido
murmurando en silencio una oración. El sigue su camino siempre impávido
sin el hondo sufrir del criminal
libre nació bajo sus grandes árboles
y en ruda lucha defendió su ideal. De hombre nacidos en las selvas
vírgenes
en grupos de invencibles lo siguió
que allá en nuestras montañas, el
indígena
puede morir pero rendirse no. Se hizo su jefe el montañés intrépido,
el campo de batalla fue su altar
y el órgano divino, el ruido horrísono
del cañón enemigo al estallar. Y ni el invierno con sus noches lúgubres
detuvo nunca su carrera audaz,
como el león de los bosques en
América
ni dio cuartel ni lo pidió jamás. Soñó con la victoria, fue su ídolo
y en su mano nervuda se rompió
tras el ideal la noche con lo trágico
que el astro rey en el ocaso hundió... Y después... y en las sombras del crepúsculo
en un lago de sangre el corazón;
y el pueblo que se aleja del patíbulo
murmurando una horrible maldición. Su centro era el peligro, nunca el pánico
hizo su corazón estremecer
se alumbraba con luces de relámpago
cuando iba el enemigo a sorprender.
Panamá 1906