Desde hace algunos meses, la belleza natural está de moda. Estar y lucir bella tiene mucho que ver con el bienestar físico y psíquico e igualmente es importante que ello no suponga un impacto ambiental que afecte al equilibrio del planeta.
Los siguientes gestos de belleza cotidianos son consejos prácticos muy sencillos de aplicar para que cuidarnos no implique descuidar el entorno.

Un ‘peeling’ ecológico
En lugar de optar por los típicos peelings que se comercializan, lo que implica usar envases, una alta huella de carbono por el transporte y el ciclo de vida del producto en general, hay numerosas alterativas ecológicas. Por ejemplo, sería interesante reutilizar los posos de café, moler lentejas o usar un puñadito de sal, buscando la fórmula que mejor se adapte a las necesidades y zona del cuerpo. El cutis requiere una mayor suavidad que el cuerpo, al tiempo que podemos optar por unos u otros productos emolientes que además hidraten el cuerpo, como gel de baño de glicerina, el aceite de almendras dulces o aceite de oliva.
Toalla desmaquillante
Acercarnos a los cero desechos supone optar por toallitas desmaquillantes lavables, en lugar de los típicos discos de algodón, de un solo uso. La diferencia puede parecernos pequeña, pero es fácil entender hasta qué punto resultan polucionantes simplemente atendiendo a un par de datos: para obtener un kilo de algodón se necesita usar alrededor de 5,300 litros de agua y una mujer suele usar más de 2 mil discos de algodón cada año. Por contra, las toallitas reutilizables, que además podemos hacerlas nosotros mismos reciclando retales de algodón, se lavan fácilmente, usando muy poca agua y permiten desmaquillar con suavidad y eficacia.
El desodorante
Los desodorantes en spray suponen un impacto ambiental importante. Será una compra más ecológica el desodorante sólido o en forma de crema, pues duran mucho más.
Champús sólidos
A la hora de optar por un champú ecológico, la cuestión de la composición sintética es un importante factor para tener en cuenta. Sortearlo significa, lógicamente, optar por fórmulas orgánicas o, yendo más lejos todavía, apuntándonos a la moda del “no poo”. En este punto, sería interesante elegir champús sólidos, es decir, con forma de jabón tradicional y fabricado con ingredientes bio. Se trata de una opción sostenible y saludable.
Jabones naturales
Los geles o jabones de baño pueden ser ecológicos en cuanto a composición y envases. Optemos por pastillas de jabón con certificación bio y evitaremos comprar envases plásticos o aprovechemos los envases eco que comercializan para ir rellenándolos.
Rasurarse o depilarse puede suponer un importante impacto ambiental. Evitarlo, obviamente, implica dejar que el vello crezca a su libre albedrío, una opción que no siempre es la deseada.
Productos bio
En lugar de tener un sinfín de productos de belleza, minimicemos. Ir a lo práctico significa, por ejemplo, sacarle todo el partido a ingredientes tan versátiles como el aceite de oliva, aceite de argán, aceite de coco.
Fórmulas caseras
Hacernos fórmulas caseras es otra manera de practicar la belleza verde. Si además utilizamos productos orgánicos, procedentes de la agricultura ecológica, pongamos por caso, todavía mejor.
Reutilizar y reciclar. Además de minimizar, es importante saber reutilizar y reciclar los cosméticos. Aprender trucos al respecto ayuda mucho y nos da ideas para ser creativos e inventar nuestras propias soluciones. Entre otros, añadir una gotita de aceite a la máscara de pestañas reseca es mano de santo.