Ofreciéndole al público lector la belleza de su niñez, en medio de los juegos del “Florón, florón”, “La cinta” y “La lata”, entre otros, Marisín Villalaz presentó recientemente en la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero” su nuevo libro, “Mondongos para el señor obispo”, con el que busca mostrar la idiosincrasia de la gente santeña.
De 176 páginas divididas en 19 relatos cortos, este libro es calificado por Ricardo Arturo Ríos, del Círculo de Lectura de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), como de prosa refrescante y de ameno humor, que divierte con sus ocurrencias espontáneas de un modo muy particular de ser y de sentir.
“Este libro es un compendio alegre del acontecer pueblerino, presentado en relatos sencillos con la ingeniosidad de la sabiduría popular, y con el que se hace homenaje a la Patria y a nuestros afectos raizales, en celebración al centenario”.
Según José Díaz Sexas, encargado de presentar el libro, “Mondongos para el señor obispo” está enmarcado en las vivencias y recuerdos de la autora, ya sea de su niñez o adolescencia, y en el que el contenido de romance, humor, añoranzas y tradiciones son reflejados en el dibujo de la portada, a cargo de Ignacio Mallol.
“Parte de nuestra cultura se presenta de una forma llana, campechana y sencilla, pero con perlas que adornan el lenguaje literario y que cautivan y transportan al lector al escenario de lo acontecido, aflorando momentos de nuestras vidas”.
“Los velorios de mi pueblo”, “Mondongos para el señor obispo” y “Viernes santo, viernes santo”, son temas que forman parte del acervo cultural de nuestros pueblos, y es por esto que la autora los incluyó, según Díaz.
Por su parte, para Javier Riba, esta nueva obra de la doctora Villalaz es una antología de relatos, en el que se plasman las virtudes y defectos del pueblo, quien siempre encuentra la llave del sentido positivo de la vida.
“Es un estudio profundo de los valores del pueblo que nos muestra los puntos que debemos superar, pero que también muestra la inteligencia, el ingenio y el buen humor, a través de metáforas y descripciones que nos transportan tierra adentro”.
Según, Marisín Villalaz, ante los grandes recuerdos y las muchas experiencias para contar, un día decidió que tenía que relatar todo eso que llevaba en la mente y en el corazón, y así rendir homenaje a los hombres y mujeres de su tierra.
“Son cuentos, algunos con inventos para darle un toque de misterio e imaginación, los que no quise alargar para dejar en el tintero otra obra más... Fue fácil recordar, lo difícil fue escribir”, terminó diciendo la autora, quien califica a este libro como un homenaje a su padre, a su madre, a sus abuelos y coterráneos.