Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada por la emoción que la embargaba, la actriz Marisín Luzcando le dijo a Tía Dora "¡Gracias porque cambió mi vida, porque ayudó a hacer realidad lo que para mí era sólo un sueño!".
Siguió diciendo con la voz quebrada y los ojos llorosos que "Soy hechura de Tía Dora. Tía Dora me enseñó a declamar y nunca perdí un concurso de declamación".
Siguió agradeciendo el apoyo que le dio Dora Mckay, quien le consiguió una beca con el IFARHU, le abrió las puertas para que pudiera estudiar en la Escuela Nacional de Danzas y le enseñó todo lo que sabe de teatro.
Marisín dijo que mientras Miguel Ángel Candanedo y Winston Burgos recordaban los viejos tiempos junto a Tía Dora ella se preguntaba qué habría sido de su vida si no hubiese conocido a Dora Mckay.
Marisín rememoró el día aquel cuando ella tenía doce años y tuvo el primer encuentro con "Tía Dora", quien vio en ella, "la gran actriz que hay en ti", como bien se lo dijo más tarde entre besos y abrazos su querida maestra.
"Gracias Tía Dora por abrir los caminos del arte a la niñez panameña", decia un letrero al fondo.
Por cierto, hubo confesiones harto conocidas por los que las conocen y frecuentan: que si Marisín es la favorita y consentida de "Tía Dora", que es "mi mejor alumna", que también goza de la preferencia afectiva de Dora Mckay el casi hermano de su hija Xochitl, el Dr. Miguel Ángel Candanedo... que si Marisín siempre llegaba tarde a la clase de teatro, que si otro de los alumnos hoy ya crecidito y padre de familia era todo un Don Juan, que la teatrista homenajeada la noche del martes 18 de noviembre en el Auditorio Ricaurte Soler de la Universidad de Panamá es estricta, muy organizada y siempre vela por el bienestar de sus alumnos...
Teatristas, intelectuales, padres de familia, estudiantes de teatro, profesores, amigos y familiares de Tía Dora la festejaron y aplaudieron porque es una persona especial y muy querida para ellos.
Rosa Robles, cuya hija Rebeca Lugo, de 9 años, estudia teatro con la "Tía Dora" desde los tres años está muy complacida por los resultados.
"El teatro ayuda a los niños a descubrir ese talento que tienen todas las personas. Además, las clases de actuación contribuyen a que los niños logren vencer el miedo escénico. El teatro también los ayuda en la escuela, a ser más seguros, a ser más creativos".
Por su parte, la directora del Departamento de Español, Dra. Doris C. de Galván hizo una semblanza de Dora Mckay, donde destacó, entre otras cosas, que esta santanera es la última hija de 9 hermanos, que estudió en la Escuela de Santa Ana, Estados Unidos y República de Guatemala. Laboró luego como maestra en República de Haití, República de Chile, República de Perú, República de Colombia y Nicolás Pacheco. Fue en este último plantel donde conoció a un grupo especial de actores y actrices que desde que los vio sabía que tenían madera para las artes escénicas.
Un muy ufano Winston Burgos, quien se jactó de que fue el protagonista central de "La India Dormida", "Blanca Nieves y los Siete Enanitos" y "La Bella Durmiente del Bosque", también dio su testimonio y relató anécdotas donde puso de manifiesto el cariño que tiene por la maestra.