ADavid Bisbal había que cantarle: “Ave María, cuándo estallará la bulería”. El español, quien tenía cuatro años de no presentarse en nuestro istmo, regresó con más premios y experiencia, pero con poca euforia.
Durante casi dos horas, el artista se apoderó de la tarima en el Figali Convention Center, pero no fue casi hasta el final de la velada que la euforia estalló. Algo pasaba con David. Muchos presentes aseguraron estar disfrutando, pero coincidían en que al “show” le faltaba un poco de “bulería” como el mismo describe su estilo.
El artista inició a las 9:00 en punto su fiesta con el tema “Sin mirar atrás”, el nombre de su nuevo álbum y también el título de su “tour” 2010. Las chicas empezaron a gritar y una ola de “we” al unísono se escuchaba desde el general hasta el VIP.
Enfundado en un jeans, suéter, chaleco y con un “look” muy despreocupado, el ricitos de oro almeriense siguió el repertorio con “Esclavo de sus besos”, otro tema de su nuevo álbum, canciones que el público no conocía muy bien.
Poca interacción:
David Bisbal vino a cumplirle a su gente, como él mismo decía. “Buenas noches, mi Panamá, gracias por ese cariño, gracias por toda esa gente que está adelante, atrás, a los lados”, dijo el artista.
De inmediato se levantaron las banderas de Andalucía y las de Panamá, Argentina y demás países latinos. Bisbal interpretó “Al Andaluz”, un tema que le dedicó a su tierra. Justo con ese sencillo hizo su meneo habitual y la patada característica de sus bailes.
“Amar es lo que quiero”, “Esta ausencia”, “24 horas” y con “Oye El Boom” continuó. Allí el público se animó un poquito, algunos se pusieron de pie para salir del letargo en que estaban, mientras Bisbal daba clases de movimiento de caderas.
Se arrodilló para demostrar que también podía moverse en el piso, la gente sólo aplaudía.
Hora de los besos.
El intérprete se puso cómodo, se quitó el saco que se había puesto, e interpretó las baladas “Mi princesa”, “Te juro que te amo” y “Torre de Babel”, canción que interpreta a dúo con Wisin & Yandel, pero en esta ocasión le tocó solito. Por fin reaccionó la fanaticada, era el principio del final y debían entrar en conexión.
“Silencio” y “Ave María”, tema que le dio la vuelta al mundo en 2002 con el disco “Corazón latino” y que lo colocó como uno de los mejores solistas de habla hispana, causó ovación.
Allí Bisbal dio muestras de su gran voz, llamó a su banda y dieron las gracias.
La gente pedía más, el español no se podía retirar sin su nuevo éxito. Él preguntó si querían más y la gente dijo sí.
Con “Dígale” el ánimo cambió. Casi no tuvo que cantar. El público interpretó a viva voz las dos primeras estrofas del tema, y él sólo se limitaba a colocar el micrófono hacia el frente. Luego aplaudió y lanzó muchos besos.
Era el momento para despedirse con algo más emotivo, el tema que el público había esperado durante toda la noche. Los tambores de “Waving Flag”, se escucharon al fondo y ahora sí, ni una persona se quedó en su asiento. “Oh, oh, oh, oh, oh. Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh...” Bisbal y Panamá al unísono entonaban la melodía que se ha vuelto el himno del Mundial Sudáfrica 2010.
Hasta que al fin se sintió la adrenalina, sólo esperemos que para la próxima, los ánimos del artista sean de principio a fin y su “show” sea más interactivo.