Variedades

Muestras de cariño... en efectivo


El ambiente que nos rodea ya anuncia la Navidad: los villancicos, las luces, los arbolitos, nacimientos, guirnaldas, los Santas...
Los padres y las madres se desesperan por comprar los mejores juguetes y regalos para sus niños y niñas; el pavo, el jamón, las roscas, las frutas, el arbolito... y todo esto con muchos deseos de complacer bien a toda la familia y las amistades, aunque el resto del año nunca les digan una palabra de amor, una frase cariñosa o un simple te quiero.
Estamos acostumbrados a que el cariño, el amor, y en general, los sentimientos, se manifiestan con cosas materiales: "favor de demostrar su afecto en efectivo", decía una tarjeta de invitación a una boda que recibí hace poco tiempo, y otra de un cumpleaños decía más o menos algo parecido: "se agradece muestras de cariño en efectivo"... o sea, que el que no tenga dinero para demostrar, mejor que ni se acerque con abrazos y besos, que eso no es cariño, cariño es un buen cheque o un abultado billete.
¿Dónde quedaron los sentimientos nobles y sinceros, aquellos que se llevan en el alma cuando visitamos a un enfermo querido en un hospital, mientras hacemos votos por su mejoría, sin importar las galletas, las flores o los libros que todos podrán disfrutar menos él, porque su estado no se lo permite?
¿Por qué esperamos la Navidad para regalar a diestra y siniestra tratando de impresionar con objetos finos y costosos a personas que durante todo el año no nos importa saber si están bien o mal, o si tienen problemas?
Debemos reflexionar en esta fecha sobre el verdadero sentido de la vida, ser más humanos, sencillos y nobles con todos, sin importarnos las cosas materiales que algunos tengan o dejen de tener. Ser menos egoístas y entender y aceptar que al final todos estamos de paso en esta vida y que todos, de distintas maneras y en diferentes momentos vamos a morir y sólo dejaremos lo que hayamos hecho de manera positiva.
No habrá nada que nos libre del final... este llegará justo cuando nos toque a cada uno, y nadie podrá cambiarlo... entonces, ¿por qué no hacernos la vida más placentera y agradable, si son tan largas las penas y tan corto el camino?
No espere fechas especiales para comprar amor con regalos costosos e innecesarios... dígales a los suyos que los ama todos los días, cuando sean buenos y cuando no. Salude a las personas con cariño y entusiasmo, todos son iguales a usted, con penas, esperanzas y alegrías, aunque usted crea que es mejor o superior a ellos.
No espere a que alguien falte para decir lo bueno que era y cuánto le quería... dígaselo ahora que está aquí, que en el cementerio ya no será necesario.


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140159
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América