Las mujeres siempre han sido identificadas en profesiones que se desempeñan en oficinas, escuelas, hospitales, siempre con algo que la relacione un poco al rol de madre, que por años la sociedad casi le ha impuesto, pero existen mujeres decididas que han seguido sus propios criterios y optado por profesiones que les gusta, a pesar de lo que puedan decir los que se dejan llevar por los estereotipos. Todavía para algunos es un poco difícil creer que las mujeres están involucradas en casi todos los campos profesionales y laborales, incluso en los que por capacidad de fuerza y resistencia, estuvieron predestinados para los hombres.
Uno de esos ejemplos son Itza Ruíz y Dalys Cavarría, dos chicas que llevadas por sus sueños decidieron estudiar y desarrolarse en profesiones que les gusta, sin temor al que dirán, pero eso sí, demostrando en todo momento responsabilidad y capacidad profesional en un campo que por estar predestinado para hombres, les exige mucho más que a ellos.
Itza y Dalys trabajan en la Cervecería Nacional (CN), se conocen desde que estudiaban en el colegio Artes y Oficios, luego se encontraron en el Instituto Nacional de Formación Profesional (INAFORP) y por sus excelentes calificaciones y desempeño en el trabajo, fueron seleccionadas para hacer su trabajo práctico en la empresa que las acogió desde hace casi 6 años.
Itza, quien estudió mantenimiento electrónico-industrial, forma parte del equipo de electricistas de la Cervecería Nacional, donde acompañada por seis electricistas, se encarga de vigilar, arreglar y mantener funcionando todo el sistema eléctrico de la empresa, con sus enormes máquinas y cableado, mientras que Dalys se encarga de diseñar la presentación de las propagandas que anuncian los productos en las tiendas, bares y discotecas.
DESDE EL PRINCIPIO
Cuentan que se conocieron en el Colegio, al que Itza entró para estudiar electrónica, porque su padre y hermanos lo eran y se acostumbró a ver armar y desarmar artefactos, por lo que fue creciendo con la motivación de aprender la profesión, luego animada por querer aprender más y especializarse entró a INAFORP, donde se volvió a encontrar con Dalys y tuvieron la oportunidad de entrar como practicantes a la CN, donde al principio las mantuvieron haciendo trabajo de oficina, hasta que decidieron alzar su voz de protesta y dejar en claro que su profesión era para estar en el campo.
Fue así como empezaron a desempeñar su profesión junto a los "hombres" que las miraban intrigados y las observaban en todo momento, esperando que no pudieran hacerlo, pero lo hicieron y poco a poco se fueron ganado el respeto y el reconocimiento a su trabajo.
Uno de los obstáculos que tuvieron fue al momento de cambiarse de ropa, porque ya que todos eran hombres, no había nada acondicionado para mujeres. Les hicieron un espacio, pero con la suerte de que estaban remodelando los vestidores y la empresa decidió crear uno especialmente para ellas.
Precisan que sus compañeros se mantenían vigilantes y no confiaban mucho en ellas para efectuar el trabajo y se preocupaban y querían ayudarlas, hasta que asumieron que ellas estabal allí para desempeñar las mismas funciones, independientemente de que eran mujeres.
SIGUEN SIENDO MUJERES
Trabajando con hombres, sobre todo en el campo de Itza, donde también tiene que salir a dar mantenimiento a las plantas fuera de la ciudad, crea a veces preocupación en su familia y su novio, pero siempre le han dado apoyo y confianza. Su mayor obstáculo ha sido la fuerza, porque ellos pueden levantar peso que muchas veces a ellas les resulta imposible, pero sus compañeros siempre las apoyan y les ayudan.
Sobre los inconvenientes personales que puedan surgir, sostienen que siempre han tratado de que impere el respeto y el profesionalismo, aunque a veces los comentarios fuera de lugar son inevitables. Aunque en su trabajo los pantalones son necesarios, cuando la ocasión lo amerita se ponen vestidos, maquillaje y los accesorios que dan ese toque de elegancia al sexo femenino.
QUIEREN SER EDUCADORAS Y EMPRESARIAS
A sus 23 años, éstas dos mujeres, ejemplo de la superación de las delimitaciones sexistas, están a punto de obtener su título universitario, Itza como ingeniera industrial y Dalys de diseñadora gráfica, pero allí no termina todo, ya que la primera quiere ser educadora y la otra quiere establecer su propia empresa, para darle más oportunidades a su género.
Consideran que muchas mujeres generalmente no incursionan en profesiones no tradicionales para ellas, porque la misma familia no las apoya y eso es muy importante para triunfar en cualquier campo. Itza es una convencida de que no hay carreras para mujeres y otras especiales para hombres, porque los trabajos se pueden aprender y hacerlos igual, después que sean del gusto de quien los desarrolla.