Las mujeres que tienen parientes cercanos con cáncer de mama pero que dan negativo para las mutaciones genéticas claves asociadas con la enfermedad están de cualquier manera en mayor riesgo de desarrollar cáncer, informan los investigadores.
El estudio halló que aún cuando las pruebas fallen en detectar las mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2 en estas mujeres, siguen teniendo una probabilidad tres veces mayor de contraer cáncer de mama para los 50 años que las mujeres de la población general.
Estas mujeres deberían examinarse con frecuencia para el cáncer de mama a partir de los 35 ó 40 años, recomendaron los investigadores del Hospital St. Mary en Manchester, Reino Unido.
Los investigadores evaluaron las familias de 277 mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. De las 277 mujeres, 190 tenían cáncer de mama, 48 cáncer de ovario y 33 habían tenido ambos tipos de cáncer. Seis de las mujeres no tenían cáncer.
De los 531 parientes femeninos de las mujeres evaluados para las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, el 49 por ciento dio negativo. De las que dieron negativo, 28 desarrollaron cáncer de mama y 4 cáncer de ovario.
Las anomalías en los genes BRCA1 y BRCA2 representan casi el 5 por ciento de todos los casos de cáncer de mama diagnosticados en los países desarrollados. Sin embargo, las mutaciones en estos genes incrementaban de manera considerable el riesgo de desarrollar cáncer de mama y cáncer de ovario a una edad temprana en relación con las mujeres de la población general.
Los hallazgos aparecen en la edición de noviembre del Journal of Medical Genetics.
El cáncer de mama es una preocupación creciente entre las mujeres premenopáusicas.
Con énfasis en esta población de pacientes, se discute los factores de riesgo conocidos para el cáncer de mama; los modelos para la evaluación cuantitativa del riesgo; y las estrategias para modificar el riesgo de cáncer de mama, incluyendo la mamografía de screening, la mastectomía profiláctica, y la prevención primaria farmacológica.
El cáncer de mama es un importante problema de salud pública. En 1999, aproximadamente 190, 000 mujeres de Estados Unidos serán diagnosticadas con ésta enfermedad. A pesar de que del 65% al 70% de los cánceres de mama ocurren en mujeres de 50 años o más, miles de mujeres más jóvenes son diagnosticadas cada año con patología mamaria maligna.
A pesar de que los números absolutos son pequeños, la incidencia de cáncer de mama aumenta bruscamente a lo largo de los años de la premenopausia. Después de la menopausia, la tasa de aumento declina, pero persiste en algún grado a todo lo largo de la expectativa de vida. De algún modo, entonces, el cáncer de mama puede ser visto como dos enfermedades separadas, una afectando a las mujeres premenopáusicas y otra afectando a las mujeres mayores.
La edad es el factor de riesgo más importante para el cáncer de mama, pero la localización geográfica también juega un rol. Por ejemplo, las mujeres Asiáticas, comparadas con las Norteamericanas o de Europa Occidental, tienen un riesgo muy bajo de desarrollar la enfermedad.
La ingesta de grasa dietaria por lo menos durante 10 a 15 años antes del diagnóstico del cáncer de mama, no parece influenciar el riesgo de cáncer de mama invasor.
Las mujeres sufren un grado importante de ansiedad acerca de su riesgo de desarrollar cáncer. Los estudios estimativos de su propio riesgo anual muestran una sobre-estimación de entre 20 a 60 veces. Algunas mujeres que tienen un riesgo aumentado de cáncer de mama, experimentan estrés emocional tan severo como las mujeres que lo padecen.
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