El 14 de junio la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá ofrecerá en el Teatro Nacional de Panamá dentro de su temporada regular un concierto dedicado enteramente a la música española y valenciana en particular. El joven guitarrista valenciano Rafael Serrallet bajo la batuta del maestro Jorge Ledezma Bradley interpretará tres obras de sendos compositores valencianos. El Concierto Levantino de Manuel Palau y el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo ocupan el grueso del programa, dos piezas maestras del concertante entre guitarra y orquesta, que supondrán un “tour de force” para el intérprete valenciano. Al mismo tiempo se realizará el estreno absoluto de la Obertura Concertante del Guardainfante para guitarra y orquesta del joven compositor David Gálvez Pintado, obra compuesta ex profeso para el guitarrista. Completarán el concierto diversas danzas de “El sombrero de tres picos” de Manuel de Falla.
Tras el concierto los dos músicos inician una breve gira por Nicaragua y Honduras que pretende ser un viaje de diagnóstico para evaluar las situaciones de los Conservatorios Nacionales en los citados países con la intención de instaurar el proyecto que el IIMI (Instituto Internacional de Música Ibérica) está realizando con éxito en Marruecos y Palestina.
Recalca Emiliani que distinto es el fenómeno que se produce en las protestas porque -según sus integrantes- está basado en la búsqueda personal y social de expresar la subjetividad, incluyendo el cuerpo como parte de esa subjetividad y de una lucha social de logros políticos, de manifestaciones de descontento.
Pese a ello, el famoso antropólogo Roger Bartra afirma: "Nadie puede permanecer indiferente ante el espectáculo del cuerpo desnudo, sobre todo en un contexto urbano, porque no es la manera habitual de circular y por la fuerte carga erótica que posee".
Durante las últimas semanas muchos decidieron pintarse el cuerpo con consignas a favor del ciclismo, mientras que otros, como los bomberos en Alemania se desnudaron para pedir un aumento de sus pensiones.
No a todos les pareció tan simpática la manera de llamar la atención de los ciclistas.
En París la Policía detuvo a cinco personas por exhibicionismo.
Mientras que en Panamá los manifestantes no pudieron desnudarse en favor del ambiente.
Para los expertos, queda por analizar si el desnudo como protesta es un desafío, una demanda, una demostración de repudio, un acto inmoral o un negocio.
Sin embargo, y como recalca Emiliani por lo menos, no se usa la violencia para hacerse sentir.
El "World Naked Bike Ride", o paseo mundial de desnudos en bicicleta, tuvo eco en 60 ciudades, entre ellas importantes capitales como: Londres, Madrid, Washington y París.
Muchos adornaron su cuerpo con pinturas y autoadhesivos indicando el daño que puede causar la excesiva dependencia del uso del automóvil.